17 Mayo 2010 Seguir en 
Había sido una tarde fría, y cuando el sol se ocultó, la temperatura bajó de golpe hasta convertir el agua en hielo. Los altos pastizales tapaban el camino. No se veían caminos ni casas en esa zona de la Quebrada del Portugués. Entonces, el grupo de ocho ciclistas se dio cuenta de que se había perdido en los valles tucumanos.
Decenas de familiares, amigos y policías se movilizaron ayer para rescatar a los aventureros. Los hallaron prácticamente freezados, pero en buen estado, luego de que pasaron más de 12 horas a la intemperie. "Sabíamos que los íbamos a encontrar, pero nos preocupaba que alguien hubiera sufrido heridas o algo así. Hacía demasiado frío", dijo María Claudia Martínez de Mikulas, aliviada luego de saber que su esposo y su hijo habían sido rescatados.
El sábado a la mañana, el grupo salió en autos y camionetas desde San Miguel de Tucumán hasta Acheral. Jorge Omar Mikulas, de 47 años; su hijo, Leandro, de 19; Miguel Rodríguez, de 41; Claudio Brahim, Guido Zelaya y Mérida Barrozo, de 38; Gabriela Kutter, de 32; y Darío Pablo Alarcón, de 23, se habían preparado para la aventura de sortear en sus bicicletas el camino hacia El Mollar. "Siempre hacen mountain bike los fines de semana. En esta ocasión, decidieron regresar por la Quebrada del Portugués", le contó a LA GACETA Martínez de Mikulas.
Después del almuerzo se contactaron por última vez con sus familiares. "Se está poniendo feo acá arriba", les dijeron. Lo mismo emprendieron el camino, pues dos de los ciclistas conocían el trayecto.
Barras de cereal y turrones
Pero se hizo de noche, el grupo no llegó a destino y los familiares comenzaron a inquietarse. "Estaban los pastizales altos y perdieron la huella del camino. Además, se hizo de noche muy rápido. Era una quebrada, y se supone que el trayecto es fácil, pero se dio todo para que se perdieran", agregó Martínez de Mikulas. Los bikers se apostaron bajo un árbol tupido, a la intemperie; comieron barras de cereal, turrones y racionaron los pocos litros de agua que habían llevado. "Pasaron la noche codo a codo, tratando de contarse cosas graciosas", agregó María Claudia.
Personal del grupo CERO, a cargo del comisario José Díaz y del oficial Pablo Coronel; y de Infantería de la Regional Oeste, al mando de los comisarios Héctor Figueroa y Víctor Pacheco, salió en busca de los ciclistas. Uno de ellos, por fortuna, logró captar señal satelital con su teléfono y dio indicios sobre dónde estaban. Los policías los encontraron empapados, pero sanos y salvos. "Mucha gente se movilizó y se portó muy bien -advirtió Martínez de Mikulas-. Hubo preocupación también porque el doctor Brahim es hijo del cónsul de Siria. Por suerte, ahora es una anécdota. Pero la pasaron muy feo".
Decenas de familiares, amigos y policías se movilizaron ayer para rescatar a los aventureros. Los hallaron prácticamente freezados, pero en buen estado, luego de que pasaron más de 12 horas a la intemperie. "Sabíamos que los íbamos a encontrar, pero nos preocupaba que alguien hubiera sufrido heridas o algo así. Hacía demasiado frío", dijo María Claudia Martínez de Mikulas, aliviada luego de saber que su esposo y su hijo habían sido rescatados.
El sábado a la mañana, el grupo salió en autos y camionetas desde San Miguel de Tucumán hasta Acheral. Jorge Omar Mikulas, de 47 años; su hijo, Leandro, de 19; Miguel Rodríguez, de 41; Claudio Brahim, Guido Zelaya y Mérida Barrozo, de 38; Gabriela Kutter, de 32; y Darío Pablo Alarcón, de 23, se habían preparado para la aventura de sortear en sus bicicletas el camino hacia El Mollar. "Siempre hacen mountain bike los fines de semana. En esta ocasión, decidieron regresar por la Quebrada del Portugués", le contó a LA GACETA Martínez de Mikulas.
Después del almuerzo se contactaron por última vez con sus familiares. "Se está poniendo feo acá arriba", les dijeron. Lo mismo emprendieron el camino, pues dos de los ciclistas conocían el trayecto.
Barras de cereal y turrones
Pero se hizo de noche, el grupo no llegó a destino y los familiares comenzaron a inquietarse. "Estaban los pastizales altos y perdieron la huella del camino. Además, se hizo de noche muy rápido. Era una quebrada, y se supone que el trayecto es fácil, pero se dio todo para que se perdieran", agregó Martínez de Mikulas. Los bikers se apostaron bajo un árbol tupido, a la intemperie; comieron barras de cereal, turrones y racionaron los pocos litros de agua que habían llevado. "Pasaron la noche codo a codo, tratando de contarse cosas graciosas", agregó María Claudia.
Personal del grupo CERO, a cargo del comisario José Díaz y del oficial Pablo Coronel; y de Infantería de la Regional Oeste, al mando de los comisarios Héctor Figueroa y Víctor Pacheco, salió en busca de los ciclistas. Uno de ellos, por fortuna, logró captar señal satelital con su teléfono y dio indicios sobre dónde estaban. Los policías los encontraron empapados, pero sanos y salvos. "Mucha gente se movilizó y se portó muy bien -advirtió Martínez de Mikulas-. Hubo preocupación también porque el doctor Brahim es hijo del cónsul de Siria. Por suerte, ahora es una anécdota. Pero la pasaron muy feo".







