21 Abril 2003 Seguir en 
Bagdad.- Cientos de presos políticos iraquíes fueron rescatados de tres prisiones subterráneas de Bagdad hasta ahora desconocidas. El vicejefe del gobierno provisional de la capital, Jawdat al Obeidi, dijo que unos 150 prisioneros fueron encontrados por soldados de la coalición en una prisión secreta en Salman Pak, 35 kilómetros al sur de Bagdad, y que otros 200 fueron rescatados de una cárcel cuya ubicación no se precisó. Asimismo, 25 personas estaban en una cárcel subterránea en Kadhimiya, un vecindario predominantemente chiíta.
Según Obeidi, cuando la caída de Bagdad era inminente, los guardias inundaron las celdas para matar a los prisioneros. Pero estos construyeron rampas a las cuales se treparon y pudieron sobrevivir. Al Obeidi señaló que están buscando nuevas prisiones de este tipo. "Es muy difícil, porque están escondidas bajo tierra y tienen puertas que solamente se abren por medio de claves", advirtió.
Los cooperadores
Las prisiones subterráneas fueron descubiertas gracias a las pistas aportadas por civiles y por personas que formaron parte del régimen derrocado, y esperan que su cooperación suavice su culpabilidad. Al Obeidi, un iraquí chiíta que emigró a EE.UU. en 1999, regresó a Bagdad con las tropas aliadas. En 1991 participó en el levantamiento contra Saddam Hussein, tras la Guerra del Golfo, y fue castigado con dos años de prisión. Ahora asumió como número dos de la administración civil de Bagdad, a las órdenes del líder chiíta Mohammed Mohsen El Subaidi, que la semana pasada fue elegido en una reunión de partidos de oposición iraquíes.
La amenaza
Si las fuerzas estadounidenses no mejoran si las condiciones de vida de la población, puede haber una explosión de violencia, advirtió un portavoz de la Cruz Roja. El principal problema al que se enfrentan las organizaciones humanitarias y el gobierno de transición estadounidenses que dirigirá el general retirado Jay Garner es el desplome total de las infraestructuras. "No hay seguridad a causa de los saqueos; hace falta combustible para los transportes, electricidad y agua para las ciudades y muchos medicamentos", dijo. (DPA)
Según Obeidi, cuando la caída de Bagdad era inminente, los guardias inundaron las celdas para matar a los prisioneros. Pero estos construyeron rampas a las cuales se treparon y pudieron sobrevivir. Al Obeidi señaló que están buscando nuevas prisiones de este tipo. "Es muy difícil, porque están escondidas bajo tierra y tienen puertas que solamente se abren por medio de claves", advirtió.
Los cooperadores
Las prisiones subterráneas fueron descubiertas gracias a las pistas aportadas por civiles y por personas que formaron parte del régimen derrocado, y esperan que su cooperación suavice su culpabilidad. Al Obeidi, un iraquí chiíta que emigró a EE.UU. en 1999, regresó a Bagdad con las tropas aliadas. En 1991 participó en el levantamiento contra Saddam Hussein, tras la Guerra del Golfo, y fue castigado con dos años de prisión. Ahora asumió como número dos de la administración civil de Bagdad, a las órdenes del líder chiíta Mohammed Mohsen El Subaidi, que la semana pasada fue elegido en una reunión de partidos de oposición iraquíes.
La amenaza
Si las fuerzas estadounidenses no mejoran si las condiciones de vida de la población, puede haber una explosión de violencia, advirtió un portavoz de la Cruz Roja. El principal problema al que se enfrentan las organizaciones humanitarias y el gobierno de transición estadounidenses que dirigirá el general retirado Jay Garner es el desplome total de las infraestructuras. "No hay seguridad a causa de los saqueos; hace falta combustible para los transportes, electricidad y agua para las ciudades y muchos medicamentos", dijo. (DPA)







