Saddam pagaba para recibir los saludos en público

Documentos hallados en los edificios del régimen dan una idea del alcance de su poder

19 Abril 2003
BAGDAD.- Miles de documentos que quedaron desparramados en el cuartel del partido Baas, de Basora, al sur de Irak, tras la huida de los hombres de Saddam, reflejan hasta qué punto el régimen controlaba las actividades y acciones del pueblo iraquí. Dinero destinado a los jefes tribales; pagos a las muchedumbres para que feliciten al líder en cada cumpleaños; datos sobre familias y personas sospechosas; listas de pagos extras a miembros del partido en las grandes ocasiones estatales; todo estaba en los archivos del gobernante partido Baas.
Ningún detalle, por insignificante que pudiera parecer, quedaba fuera de estos registros, que fueron recogidos por las fuerzas británicas que controlan la ciudad, y que han comenzado a ser traducidos por expertos del Comando Central. Junto con estos documentos, entrevistas con ex dirigentes y gente común ayudan a explicar cómo se mantuvo durante 24 años el régimen.
Se sabe ahora, a partir de estos archivos, que a los niños se los convertía, bajo presión, en delatores de sus propios familiares a los que el régimen había castigado por supuestas deslealtades. Aun así, en Basora viven varios ex jerarcas del partido, sin problemas. "Cada familia tiene tres o cuatro miembros del partido. El Baas nunca se va a terminar", dicen con seguridad.

El misterioso Boeing
Lejos de allí, en Salman Pak, una base militar del sur de Bagdad, descansa un avión Boeing al que apenas le queda el fuselaje y que sirve de nido a cientos de pájaros. Hace dos años, desertores iraquíes dijeron que Salman Pak era un campo donde se entrenaba a islamistas radicales en técnicas de secuestro de aviones. Cuesta creer que ese avión, que desveló a Washington durante mucho tiempo, haya servido para tales propósitos al régimen iraquí. (Especial)

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