Masiva protesta contra EE.UU. en Bagdad

Más de 10.000 civiles expresan su rechazo a la presencia de EE.UU. y al régimen que gobernó al país. Un problema más para los proyectos de Bush

REACCION. Se multiplican las protestas contra la ocupación militar.
REACCION. Se multiplican las protestas contra la ocupación militar.
19 Abril 2003
Bagdad.- En la que fue considerada como la protesta más importante desde el inicio de la guerra, varios miles de iraquíes se manifestaron en Bagdad para protestar contra lo que consideran una ocupación de su país por parte de Estados Unidos. "No a Bush, no a Saddam, sí al Islam", se leía ayer en los carteles que encabezaban la marcha de más de 10.000 personas congregadas frente a la mezquita Abu Hanifa, durante el habitual sermón de los viernes. La multitud recorrió luego las calles lanzando consignas contra Saddam Hussein y contra el presidente de EE.UU., George W. Bush, e invocando la unidad del Islam contra los invasores. "El petróleo es nuestro; estadounidenses, váyanse" corearon los manifestantes.
El líder espiritual de los chiítas iraquíes, el gran ayatollah Ali Hussein el Sistani, rechazó cualquier intromisión externa en la formación de un futuro gobierno de Irak. Sistani, líder del mayor grupo religioso del país, responsabilizó a las tropas aliadas por la falta de seguridad y, además, se pronunció a favor de mantener la unidad territorial.
Los grupos más influyentes de la oposición chiíta pretenden reunirse el miércoles en la histórica ciudad de Kerbala para formular sus demandas en el Irak de posguerra. Según analistas, de este encuentro podría surgir un gobierno autoritario de ayatollahs, con la Sharia -la ley islámica- en mano. "Estados Unidos está ante un dilema", comentó Dia Rashwan, politólogo egipcio. "Si se celebraran elecciones libres y los chiítas obtuvieran la mayoría, sería muy problemático darles sus derechos", dijo. "Es grave que los arquitectos estadounidenses del nuevo Irak no entiendan nada de la complejidad de la situación", advirtió. Los líderes de los chiítas son todos religiosos; los pocos laicos que hay no son aceptados por las bases. Es el caso de Ahmed Chalabi, jefe del Congreso Nacional Iraquí y favorito de EE.UU. para gobernar Irak. Chalabi dijo ayer, en Bagdad, que sólo quiere ayuda para construir una sociedad civil en Irak, y defendió el plan de reconstrucción puesto en marcha por EE.UU.

La prueba que no aparece
Por ahora, las prioridades de Washington son restablecer el orden en el país y tratar de hallar las supuestas armas de destrucción masiva del régimen derrocado. Fuentes del Pentágono que solicitaron el anonimato dijeron que se enviará a Irak un equipo de 1.000 hombres para buscar armas químicas y biológicas. Probablemente, un general dirigirá a este grupo compuesto, según la fuente, por militares, analistas de inteligencia, científicos civiles y contratistas privados. La versión puso en alerta a diplomáticos de la ONU, que tiene competencia en esta materia por medio de sus equipos internacionales de inspectores. Washington se opone al regreso de estos expertos a Irak. (Reuter/Télam)

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