19 Abril 2003 Seguir en 
Washington/Riad.- Legisladores demócratas y republicanos decidieron lanzar una nueva ofensiva en el Congreso de EEUU para castigar económica y diplomáticamente a Siria, al tiempo que la conferencia de países árabes se inició en Riad con un fuerte respaldo al gobierno de Damasco.
La Casa Blanca multiplica las amenazas de sanciones contra Damasco, a la que acusa de dar refugio a altos responsables del derrocado régimen de Saddam Hussein y de detentar armas de destrucción masiva, a pesar de que el año pasado se había opuesto a similares iniciativas parlamentarias.
En tanto fuentes del Pentágono explicaron que en Siria se encuentran algunos de los 52 dirigentes iraquíes que están en el mazo de cartas distribuido a las tropas de la coalición (sólo cuatro de ellos fueron capturados).
El ministro saudita de Relaciones Exteriores, Saud Al Fayzal, rechazó aquellas acusaciones y amenazas, y lanzó un llamado a EEUU para que opte por el diálogo con Siria, al abrir la reunión de los jefes de la diplomacia de cinco países vecinos de Irak (Arabia Saudita, Turquía, Siria, Jordania y Kuwait), así como de Bahrein, actual presidente de la Liga Arabe, y de Egipto. Estos países quieren consolidar el papel de la ONU, "papel que debe ser clave en Irak", dicen. (DPA-Reuter)
La Casa Blanca multiplica las amenazas de sanciones contra Damasco, a la que acusa de dar refugio a altos responsables del derrocado régimen de Saddam Hussein y de detentar armas de destrucción masiva, a pesar de que el año pasado se había opuesto a similares iniciativas parlamentarias.
En tanto fuentes del Pentágono explicaron que en Siria se encuentran algunos de los 52 dirigentes iraquíes que están en el mazo de cartas distribuido a las tropas de la coalición (sólo cuatro de ellos fueron capturados).
El ministro saudita de Relaciones Exteriores, Saud Al Fayzal, rechazó aquellas acusaciones y amenazas, y lanzó un llamado a EEUU para que opte por el diálogo con Siria, al abrir la reunión de los jefes de la diplomacia de cinco países vecinos de Irak (Arabia Saudita, Turquía, Siria, Jordania y Kuwait), así como de Bahrein, actual presidente de la Liga Arabe, y de Egipto. Estos países quieren consolidar el papel de la ONU, "papel que debe ser clave en Irak", dicen. (DPA-Reuter)







