El Papa Juan Pablo II rezó por las víctimas de la guerra, del terrorismo y del odio cuando encabezó la marcha del Vía Crucis

El Pontífice de 82 años ofició la misa bajo la iluminación de cirios alrededor de las ruinas del Coliseo

18 Abril 2003
ROMA.- El Papa Juan Pablo II rezó por las víctimas de la guerra, del terrorismo y del odio cuando encabezó el Viernes Santo la marcha del Vía Crucis en el antiguo Coliseo romano.
El Pontífice de 82 años ofició la misa bajo la iluminación de cirios alrededor de las ruinas del Coliseo, aunque otros cargaron la cruz para que el Papa conservara sus energías.
El Papa, de origen polaco, se sentó en un trono blanco en la Colina Palatina que se halla frente al monumento y sólo sostuvo la cruz al final de la misa. El sumo Pontífice leyó sus plegarias con voz clara y parecía estar en buena forma.
Juan Pablo, que lleva 25 años en el pontificado, habló de "la sangre derramada por las víctimas del odio, la guerra y el terrorismo", refiriéndose claramente a los ataques del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington y al actual conflicto con Irak.
Para subrayar su punto de vista, uno de los grupos que cargó la cruz alrededor del Coliseo estuvo integrado por una familia de ascendencia iraquí.
Al final de la misa, el Papa no leyó el discurso preparado sino que improvisó un sermón de más de 15 minutos, lo que muestra que su mente aún está clara.
"Estamos aquí en el Coliseo. Un símbolo del gran imperio romano, pero este imperio colapsó y aquí los mártires cristianos dieron su vida", expresó.
"Es difícil hallar un lugar donde el misterio de la cruz hable de manera más elocuente que aquí", dijo el Papa, elevando el tono de su voz al decir esto. (Reuter)

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