El perfeccionista impaciente

Una vez más, el talentoso artista repitió la manera obsesiva con que construye sus personajes.

TALENTOSO. El actor ganó el Oscar con su interpretación en “Mi pie izquierdo”
TALENTOSO. El actor ganó el Oscar con su interpretación en “Mi pie izquierdo”
Candidato este año por tercera vez al Oscar -fue vencido por Adrien Brody-, Daniel Day-Lewis sobresale en el estelar reparto de "Pandillas de Nueva York", en el papel del despiadado nativo Bill "El carnicero", jefe de la banda que domina Manhattan a mediados del siglo XIX.
Pero el actor tiene mucho trabajo por delante. En julio volverá a colocarse frente a las cámaras, pero esta vez a las órdenes de su esposa, Rebecca Miller, quien ha escrito y dirigirá "Rose and the snake" (La rosa y la serpiente). Así, se demuestra que el alejamiento de las cámaras que este intérprete británico, ya ganador de la estatuilla dorada por "Mi pie izquierdo", mantuvo durante 5 años, no va a prolongarse tras la larga "pausa" que ha significado la cinta de Martin Scorsese, que acaba de estrenarse en Tucumán.
Lo que más asombra a los críticos, espectadores y admiradores del actor Daniel Day-Lewis es la manera obsesiva como construye sus personajes, la forma casi suicida como borda los gestos, las palabras y las situaciones de esos caracteres que en ocasiones se enfrentan a la desgracia con pocos recursos.
Para "Mi pie izquierdo", por ejemplo, pasó varias semanas en una silla de ruedas mientras aprendía a pintar sin las manos; cazó, descuartizó y devoró animales de monte para "El último mohicano" y condujo coches de caballos por las calles más concurridas de Nueva York para "La edad de la inocencia". Para su personaje de Bill "El carnicero" en "Pandillas de Nueva York", aprendió a mantener el equilibrio mientras caminaba con un ojo cerrado, tomó extenuantes cursos para manejar cuchillos de todos los tamaños que lanzaba alrededor del hermoso y tembloroso cuerpo de Cameron Díaz y sobre todo, conoció lo que era sentir la muerte cuando hundía el acero en carne viva. Cuando Scorsese le envió el guión de "Pandillas de Nueva York" supo que sería su personaje definitivo, aceptó y se preparó durante largos meses en los que no solo aprendió carnicería sino a fabricar zapatos, porque le daba otro sentido al movimiento de las manos.
Llevaba cinco años sin hacer cine, mientras superaba la decepción que le producen las películas que filma. Hijo de un poeta y una actriz, atravesó todas las crisis hasta cuando el mundo supo de él en 1988 con "La insoportable levedad del ser" y un año después mereció el Oscar con "Mi pie izquierdo". Filmó "El último mohicano" y las mujeres enloquecieron con su cuerpo atlético. Logró el que -antes de la película de Scorsese- algunos consideraban su mejor papel con "En el nombre del padre", una de las más conmovedoras y atroces historias del terrorismo irlandés y nuevamente fue nominado al Oscar. Después volvió a filmar con el director Jim Sheridan y su hermosa película, "The boxer".
Tuvo un hijo con la actriz francesa Isabelle Adjani y se casó en 1996 con Rebecca, la hija del escritor Arthur Miller, con quien tiene dos hijos. Ella, tras ser actriz un tiempo, realizó la película "Personal Velocity", premiada en Sundance, y ahora se prepara para dirigir a su marido. A su lado, Day-Lewis parece haber encontrado felicidad y estabilidad. Cuando en marzo ganó el premio Bafta, dijo refiriéndose a Miller: "Podría decir muchas cosas, pero sólo diré que eres la mejor compañera que he conocido en mi vida".

Tamaño texto
Comentarios