18 Abril 2003 Seguir en 
El Cairo.- Siria fijó una férrea posición. No permitirá ninguna inspección de su arsenal militar o de su territorio, ante una escalada de las presiones de Washington, que ahora apunta hacia Damasco en su política preventiva contra las amenazas del terrorismo internacional y de las armas de destrucción masiva.
"Siria no permitirá ninguna inspección", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores sirio, Faruk Al Shara, ante la prensa que preguntó si Damasco aceptaría inspecciones similares a las misiones llevadas a cabo por los inspectores de la ONU en Irak.
Damasco contribuirá únicamente con sus hermanos árabes y los países del mundo entero para transformar a Medio Oriente en una región sin ningún tipo de armas de destrucción masiva: químicas, biológicas o nucleares, resaltó Al Shara luego de entrevistarse con el presidente egipcio, Hosni Mubarak."No autorizaremos nada ilegal. Respetamos la carta de la ONU y no vamos a abandonar nuestra independencia, ni nuestra dignidad", declaró más tarde el canciller sirio, al final de una reunión con el secretario general de la Liga Arabe, Amr Musa.
Infundadas
El presidente de EEUU, George W. Bush, y otros funcionarios multiplicaron desde el domingo las presiones contra Siria, a cuyo gobierno acusaron de apoyar al terrorismo mundial, de intentar procurarse armas de destrucción masiva y de facilitar la huida de los dirigentes del régimen de Saddam Hussein. Incluso, uno de los principales aliados de EEUU en Medio Oriente, el primer ministro israelí Ariel Sharon, acusó al gobierno de Damasco de dar apoyo a grupos que Israel considera hostiles.
La primera respuesta importante de Siria fue el rechazo hace dos días de esas acusaciones, que consideró infundadas e inspiradas por las pretensiones expansionistas de Israel.
Sin embargo, ayer Damasco tomó la ofensiva y presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución pidiendo la aplicación de los textos del organismo para convertir a Medio Oriente en una zona libre de armas de destrucción masiva. Este proyecto fue apoyado por 22 naciones árabes agrupadas en la ONU, y apunta contra Israel que, según los expertos, posee armamento nuclear. (DPA-Reuter)
"Siria no permitirá ninguna inspección", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores sirio, Faruk Al Shara, ante la prensa que preguntó si Damasco aceptaría inspecciones similares a las misiones llevadas a cabo por los inspectores de la ONU en Irak.
Damasco contribuirá únicamente con sus hermanos árabes y los países del mundo entero para transformar a Medio Oriente en una región sin ningún tipo de armas de destrucción masiva: químicas, biológicas o nucleares, resaltó Al Shara luego de entrevistarse con el presidente egipcio, Hosni Mubarak."No autorizaremos nada ilegal. Respetamos la carta de la ONU y no vamos a abandonar nuestra independencia, ni nuestra dignidad", declaró más tarde el canciller sirio, al final de una reunión con el secretario general de la Liga Arabe, Amr Musa.
Infundadas
El presidente de EEUU, George W. Bush, y otros funcionarios multiplicaron desde el domingo las presiones contra Siria, a cuyo gobierno acusaron de apoyar al terrorismo mundial, de intentar procurarse armas de destrucción masiva y de facilitar la huida de los dirigentes del régimen de Saddam Hussein. Incluso, uno de los principales aliados de EEUU en Medio Oriente, el primer ministro israelí Ariel Sharon, acusó al gobierno de Damasco de dar apoyo a grupos que Israel considera hostiles.
La primera respuesta importante de Siria fue el rechazo hace dos días de esas acusaciones, que consideró infundadas e inspiradas por las pretensiones expansionistas de Israel.
Sin embargo, ayer Damasco tomó la ofensiva y presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución pidiendo la aplicación de los textos del organismo para convertir a Medio Oriente en una zona libre de armas de destrucción masiva. Este proyecto fue apoyado por 22 naciones árabes agrupadas en la ONU, y apunta contra Israel que, según los expertos, posee armamento nuclear. (DPA-Reuter)







