16 Abril 2003 Seguir en 
GINEBRA.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la inseguridad que afecta tanto al personal sanitario y a los pacientes como al envío de equipamiento, y las penurias en agua potable y electricidad, son algunos de los problemas más apremiantes que actualmente sufre el sector sanitario en Irak. Decenas de personas han muerto esta semana en los hospitales, por falta de medicamentos y de higiene básica. En Basora, principal ciudad del sur iraquí -actualmente bajo control británico- los médicos deben amputar sin anestesia y los hospitales no tienen luz ni agua.
La situación humanitaria en Bagdad es también dramática. Los hospitales siguen sin agua y sin electricidad; algunos de los principales centros de atención médica, como el complejo de Al-Kindi, que atendió a muchos de los heridos por los bombardeos, ya no funcionan como hospitales porque durante los saqueos les robaron todo. Sólo se ven guardias en los pasillos. Tampoco hay servicios telefónicos en el país, porque los aviones bombardearon todas las centrales telefónicas.
La obligación
Personal de la Cruz Roja intenta reparar las canalizaciones de agua que sirven a la parte oeste de la ciudad, una zona muy pobre donde 800.000 personas se quedaron sin agua desde los últimos días de la guerra. La ONU exigió a Estados Unidos que asuma su responsabilidad de restablecer el orden, de acuerdo con la Convención de Ginebra.
La Cruz Roja describe en su boletín una situación terrible en los hospitales, con cadáveres apilados en el hall del hospital Yarmouk, que fue atacado por las fuerzas aliadas la última noche de la guerra. Los médicos se quedaron porque querían trabajar, pero no tienen ni agua ni electricidad porque también el generador fue dañado por las bombas. (Reuter/Especial)
La situación humanitaria en Bagdad es también dramática. Los hospitales siguen sin agua y sin electricidad; algunos de los principales centros de atención médica, como el complejo de Al-Kindi, que atendió a muchos de los heridos por los bombardeos, ya no funcionan como hospitales porque durante los saqueos les robaron todo. Sólo se ven guardias en los pasillos. Tampoco hay servicios telefónicos en el país, porque los aviones bombardearon todas las centrales telefónicas.
La obligación
Personal de la Cruz Roja intenta reparar las canalizaciones de agua que sirven a la parte oeste de la ciudad, una zona muy pobre donde 800.000 personas se quedaron sin agua desde los últimos días de la guerra. La ONU exigió a Estados Unidos que asuma su responsabilidad de restablecer el orden, de acuerdo con la Convención de Ginebra.
La Cruz Roja describe en su boletín una situación terrible en los hospitales, con cadáveres apilados en el hall del hospital Yarmouk, que fue atacado por las fuerzas aliadas la última noche de la guerra. Los médicos se quedaron porque querían trabajar, pero no tienen ni agua ni electricidad porque también el generador fue dañado por las bombas. (Reuter/Especial)







