15 Abril 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- Estados Unidos incrementó la presión sobre Siria y la amenazó con sanciones luego de acusar a Damasco de ofrecer refugio a líderes iraquíes, desarrollar armas químicas y respaldar al terrorismo. "Siria es ciertamente un Estado hostil", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Tras el derrocamiento de Saddam Hussein en Irak, Washington dirigió su ira contra Siria, señalando que algunos líderes del gobierno iraquí y miembros de la familia de Hussein podrían haber ingresado a Siria con la anuencia de Damasco. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, señaló que EEUU cuenta con informes de Inteligencia que indican que Siria permitió el ingreso de algunos iraquíes para que permanezcan provisionalmente en ese país, pero no identificó a nadie.
Rumsfeld dijo también que Siria permitía el ingreso de personas a territorio iraquí por sus fronteras. "Siria permitió que sirios y otros pasen a Irak por la frontera, gente armada que lleva panfletos que ofrecen recompensas si matan a algún norteamericano y a miembros de la coalición que lanzó la guerra contra Irak", indicó Rumsfeld.
Funcionarios norteamericanos se abstuvieron de amenazar con extender la guerra contra Irak a Siria, pero insistieron en que todas las opciones están sobre la mesa. Los analistas dudan de que EEUU lance una acción militar y esperan que se use la presión diplomática para tratar de persuadir al presidente sirio, Bashar al-Assam, para que cambie su actitud.
Por su parte, el secretario británico de Relaciones Exteriores, Jack Straw, señaló ayer que Siria no es el próximo en la lista para una acción militar, tranquilizando los temores en el mundo árabe que vivía las acusaciones estadounidenses como el presagio de una ofensiva militar contra Damasco. Sin embargo, Straw sostuvo que Siria había cooperado con el gobierno de Hussein, lo que fue rechazado por Damasco.
"Nunca hubo cooperación entre Damasco y Bagdad; nuestro respaldo fue para el pueblo iraquí que sufrió las vicisitudes de la guerra", declaró la portavoz de la cancillería siria, Buthaina Shaaban. (Reuter)
Tras el derrocamiento de Saddam Hussein en Irak, Washington dirigió su ira contra Siria, señalando que algunos líderes del gobierno iraquí y miembros de la familia de Hussein podrían haber ingresado a Siria con la anuencia de Damasco. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, señaló que EEUU cuenta con informes de Inteligencia que indican que Siria permitió el ingreso de algunos iraquíes para que permanezcan provisionalmente en ese país, pero no identificó a nadie.
Rumsfeld dijo también que Siria permitía el ingreso de personas a territorio iraquí por sus fronteras. "Siria permitió que sirios y otros pasen a Irak por la frontera, gente armada que lleva panfletos que ofrecen recompensas si matan a algún norteamericano y a miembros de la coalición que lanzó la guerra contra Irak", indicó Rumsfeld.
Funcionarios norteamericanos se abstuvieron de amenazar con extender la guerra contra Irak a Siria, pero insistieron en que todas las opciones están sobre la mesa. Los analistas dudan de que EEUU lance una acción militar y esperan que se use la presión diplomática para tratar de persuadir al presidente sirio, Bashar al-Assam, para que cambie su actitud.
Por su parte, el secretario británico de Relaciones Exteriores, Jack Straw, señaló ayer que Siria no es el próximo en la lista para una acción militar, tranquilizando los temores en el mundo árabe que vivía las acusaciones estadounidenses como el presagio de una ofensiva militar contra Damasco. Sin embargo, Straw sostuvo que Siria había cooperado con el gobierno de Hussein, lo que fue rechazado por Damasco.
"Nunca hubo cooperación entre Damasco y Bagdad; nuestro respaldo fue para el pueblo iraquí que sufrió las vicisitudes de la guerra", declaró la portavoz de la cancillería siria, Buthaina Shaaban. (Reuter)







