14 Abril 2003 Seguir en 
Washington/Bagdad.- Un día después del regreso a casa de la soldado Jessica Lynch, liberada en Irak por tropas estadounidenses, las fuerzas aliadas hallaron ayer con vida a siete prisioneros de guerra norteamericanos al norte de Bagdad, informaron fuentes oficiales. El hallazgo corrió a cargo de infantes de Marina estadounidenses que avanzaban hacia Tikrit, la ciudad natal de Saddam Hussein, informó el comandante de las fuerzas aliadas en Irak, el general estadounidense Tommy Franks. Añadió que los soldados se encontraban en buen estado de salud.
El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, indicó que dos de ellos presentan heridas de bala, aunque según informaciones periodísticas pueden caminar. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que se trataba de un gran día, a la vez que manifestó su esperanza de que también los demás soldados desaparecidos en acción -al menos 12- puedan ser hallados con vida.
Dos de los efectivos rescatados son pilotos de un helicóptero Apache abatido por los iraquíes. Los otros cinco son miembros de la compañía de suministros 507, con base en Fort Bliss, en el estado norteamericano de Texas. Cayeron en manos iraquíes cerca de Nasiriya, en el sur del país, el mismo día que la soldado Jessica Lynch. Al parecer, los soldados fueron abandonados por sus guardianes iraquíes.
Los siete uniformados fueron trasladados en avión hasta Kuwait, donde fueron sometidos a exámenes médicos. Tres de los efectivos recibieron tratamiento médico, pero ninguno tuvo que permanecer en el hospital, según la televisión estadounidense. Franks señaló que su localización fue dada por un informante iraquí a los marines estadounidenses que se aproximaban.
El sábado por la noche, Lynch, de 19 años, regresó a Estados Unidos. Un avión C-17 de la fuerza aérea norteamericana la trasladó desde la base aérea estadounidense de Ramstein, en el suroeste de Alemania, junto a otros 49 soldados heridos o enfermos hasta la base aérea de Andrews, cerca de Washington. (Reuter)
El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, indicó que dos de ellos presentan heridas de bala, aunque según informaciones periodísticas pueden caminar. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que se trataba de un gran día, a la vez que manifestó su esperanza de que también los demás soldados desaparecidos en acción -al menos 12- puedan ser hallados con vida.
Dos de los efectivos rescatados son pilotos de un helicóptero Apache abatido por los iraquíes. Los otros cinco son miembros de la compañía de suministros 507, con base en Fort Bliss, en el estado norteamericano de Texas. Cayeron en manos iraquíes cerca de Nasiriya, en el sur del país, el mismo día que la soldado Jessica Lynch. Al parecer, los soldados fueron abandonados por sus guardianes iraquíes.
Los siete uniformados fueron trasladados en avión hasta Kuwait, donde fueron sometidos a exámenes médicos. Tres de los efectivos recibieron tratamiento médico, pero ninguno tuvo que permanecer en el hospital, según la televisión estadounidense. Franks señaló que su localización fue dada por un informante iraquí a los marines estadounidenses que se aproximaban.
El sábado por la noche, Lynch, de 19 años, regresó a Estados Unidos. Un avión C-17 de la fuerza aérea norteamericana la trasladó desde la base aérea estadounidense de Ramstein, en el suroeste de Alemania, junto a otros 49 soldados heridos o enfermos hasta la base aérea de Andrews, cerca de Washington. (Reuter)







