El juego político se complica

Los candidatos a gobernador tratan de eludir la tensión que genera la elección presidencial.

13 Abril 2003
Por Carlos Abrehu

La cuestión electoral gravita en forma creciente en las decisiones políticas. El almanaque indica dos hitos electorales clave: el último domingo de abril y el 29 de junio.
La cercanía de los comicios presidenciales desbalancea la preferencia de los artífices de la política. Sin embargo, los proyectos de poder de naturaleza provincial encuentran cauce para despegarse del combate federal. La presión del 27 de abril se hace notar con el desembarco de los candidatos presidenciales en Tucumán. Adolfo Rodríguez Saá (Movimiento Nacional y Popular) se movió sin grandes despliegues de recursos y disparó contra Carlos Menem (Frente de la Lealtad) y contra Eduardo Duhalde. Al aparato gubernamental que este controla lo acusó de preparar un fraude informático para favorecer al candidato oficialista Néstor Kirchner (Frente para la Victoria).
Elisa Carrió (ARI) repica con la misma campana, y el mismo Menem reflejó ayer esa sospecha. Duhalde negó las acusaciones de los opositores, afirmando que no hay posibilidad de maniobras fraudulentas. Pero el estado de sospecha sobre la manipulación de los datos electorales no se disipó aún.Ese debate en las alturas del mundo político no ocultó otro hecho: en el peronismo provincial se habla del retiro preventivo de votos de Menem, de Kirchner o de Rodríguez Saá en los cuartos oscuros. Con estas triquiñuelas se busca recortar el margen de opción a la gente.De los tres candidatos, se supone que el más perjudicado será Rodríguez Saá, quien enfrentará a las maquinarias gubernamental, legislativa y municipales.
Los políticos y sindicalistas que optaron por el sanluiseño confían, no obstante, en que el desprestigio de los administradores de los distintos aparatos estatales compensará la desigualdad de medios.Hasta el atril
La fugaz incursión de Menem dejó un sabor agridulce. El ex presidente, con diplomacia, evitó inmiscuirse en los pleitos domésticos. Respaldó, al menos por ahora, al binomio José Alperovich-Fernando Juri, cuando arreciaban las versiones con pronósticos de cambios de fórmula si el riojano ganaba. A Olijela Rivas y a Julio César Aráoz les debe haber caído muy mal la sentencia menemista.
El ex presidente fustigó crudamente a Duhalde por su política económica. Y, en forma tangencial, rozó a Miranda, cuando se preguntó qué habían hecho los gobernantes para que la mortalidad infantil agobiara a Tucumán en los últimos años.
La movilización del viernes fue el producto de la confluencia de la vertiente mirandista y de la corriente de Olijela Rivas, además de los aportes salteño y santiagueño.
Un encumbrado empresario con pasada militancia en el PJ costeó el acto, al que -hiperexageradamente- uno de los canales de televisión de cable atribuyó que había congregado a 50.000 personas. Otra estimación -menos exagerada pero también alejada de la realidad- daba 25.000. La Policía, en fin, redondeó 11.000 menemistas.
El edificio de la Legislatura se convirtió en el centro nervioso del operativo menemista de ocupación del estadio de San Martín. Incluso, el atril desde el cual Menem leyó su discurso fue provisto por la Cámara. Sisto Terán cuidó hasta el más mínimo detalle para agradar a su protector riojano.
Los antimenemistas afirman que se pagó 20 pesos por persona y que se distribuyeron víveres.
En las filas de Kirchner se suscitan roces entre los históricos -Stella Mary Córdoba- y la nueva guardia -Juan Carlos Ramírez y Antonio Guerrero-. Las actitudes de Miranda agregan más incertidumbre a un panorama que se presenta complicado para el candidato duhaldista.
El escenario político incorpora complicaciones indeseables. La operatoria de rescate de bonos del interior tropezó con un escollo inesperado. La ley que mandó la Casa Rosada para reglar esa acción fue aprobada en general por el Senado, pero se empantanó cuando debía discutirse artículo por artículo.
Malvina Seguí acusó a Pablo Walter de haber dejado sin número al Senado, pero sucede que la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner -esposa del candidato duhaldista- hizo lo mismo. Esta contribuyó a bloquear la media sanción de una ley que la dupla Alperovich-Juri necesita para un año electoral.
Walter cree que el próximo gobierno federal debe ejecutar la limpieza de las monedas provinciales, entre ellas el bono. "No quiero que sea el negocio de algunos amigos del oficialismo", explica el ladero de Ricardo López Murphy. Las sorpresas ocurren y desacomodan las mejores hipótesis.

Acciones y rechazos
La oferta de candidatos a la gobernación tiene cuatro nombres firmes: Alperovich (Frente Fundacional), Ricardo Bussi (FR), Osvaldo Cirnigliaro (Frente Anticorrupción) y Esteban Jerez (Unión por Tucumán). El ingreso del ex fiscal anticorrupción en la arena electoral inquietó con distinta intensidad a los otros aspirantes a suceder a Miranda. Sólo Bussi reaccionó y lo culpó de la división de los antimirandistas. Algunos barruntan que eso obedece al temor que experimentaría el bussismo a perder escalones electorales.
Jerez excluyó de su plan de alianzas a Antonio Bussi y a Olijela Rivas. Sus primeras declaraciones diseñaron un discurso de continuidad con sus acciones pasadas. Desde una parcela del mundo de la política se le reprocha haber ahondado las diferencias con aquellos dirigentes, y no haber empezado la campaña hostigando a Alperovich.
Quienes opinan así aseguran que Jerez no podría echar raíces sin un basamento peronista. El ex senador Hugo Lazarte acerca posiciones con el PJ con serenidad. Los radicales frentistas le sugirieron al ex fiscal que camine con pie de plomo en las dos semanas que vienen. La heterogénea composición de sectores políticos que rodea a Jerez dibuja un rompecabezas difícil de armar. Ese hecho hace pensar a otros políticos que la experiencia de Unión por Tucumán desaparecería por implosión.
Jerez, no obstante, conserva la cautela. Existen partidos y grupos que avalan su posición de poner límites políticos. La sociedad sigue con sus problemas cotidianos sin que la lucha electoral le alivie el presente.

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