Beethoven en cuerpo y alma en Tucumán
La Orquesta Sinfónica de la UNT abrió su temporada, que estará dedicada a desarrollar las nueve sinfonías de Beethoven. El público colmó el teatro Alberdi para escuchar un recital conmovedor e intenso. LA GACETA acompañó al violinista Marcelo Macías en los preparativos del concierto.
14 Marzo 2010 Seguir en 
El ingreso al "Universo Beethoven" que ofreció la Orquesta Sinfónica de la UNT en el Teatro Alberdi fue inmejorable. El camino de tensiones que marca el genial compositor en su primera sinfonía fue la puerta de acceso a ese mundo de sensaciones disparadas hacia el alma. Llevan a los músicos a consustanciarse con cada movimiento de los instrumentos.
Retratos de Ludwig van Beethoven, fotos de partituras y de su casa natal en Bonn, proyectadas en pantalla gigante, con la voz en off de José Luis Conde (profesor de Música) dieron el marco histórico y simbólico del inicio de la temporada de la orquesta que dirige Gustavo Guersman. Fue una introducción didáctica y amena. Aportó datos que ayudaron a poner la mirada en aspectos que, de otra manera, podrían haber pasado inadvertidos para el público no especializado.
Cuando se apagó el proyector y el telón se corrió, el director bajó los brazos cerrando un círculo, para que los 25 violines de la formación marcaran el inicio del Adagio molto-Allegro con brío de la Sinfonía Nº 1. Los demás instrumentos se fueron sumando. El público que colmó el teatro quedó sumido en la profundidad de la música.
Los gestos de aprobación entre los músicos y Guersman fueron constantes. La alegría en los rostros de las primeras líneas de violines, violas o violonchelos se traslucía debajo del escenario en aplausos.
La géstica sutil y al mismo tiempo enérgica del director le dio paso luego a la obertura Coriolano. "Es la primera obertura que no abre en la historia de la música", sostuvo Conde, autor del texto introductorio. El tiempo pasó, inadvertido, cuando ya se ubicaban el piano de cola y seis sillas, para el epílogo. Subieron entonces el piniasta Oscar Buriek y las sopranos Myriam Molina, María Silvia Díaz, el contratenor Víctor Gutiérrez, los tenores Alejandro Alonso y Ramón Poliche y el bajo Marcelo Oppedisano, y el Coro Estable de la Provincia, dirigido por Ricardo Sbrocco.
Las manos de Buriek empezaron a recorrer el teclado con la Fantasía para piano, coro y orquesta en Do mayor, y gradualmente se fueron acoplando las cuerdas, los vientos y la percusión. El juego de ida y vuelta fue ganando el crescendo en intensidad y energía, hasta que explotó con la intervención de las voces. De esta manera brillante se cerró el círculo de la primera etapa del recorrido por el "Universo Beethoven".
El camino continuará hasta noviembre, con las nueve sinfonías de Beethoven. El primer paso fue auspicioso y alentador. El numeroso público que acompañó y disfrutó del concierto tendrá nuevas oportunidades de conocer este maravilloso mundo.
"Apaludid amigos, la comedia ha terminado"
Ludwig van Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 en Bonn (Alemania), aunque luego vivió en Austria. Su padre lo inició en los estudios de música a temprana edad. A los siete años realizó su primera actuación en público y a los 11 Beethoven escribió su primera sinfonía. A medida que el tiempo pasaba, el joven prodigio se iba ganando su reputación, a la vez que iba creando sonidos más oscuros, acordes con los tiempos revolucionarios que vivía Europa. De esta época es la famosa Sonata para piano Nº 14, Claro de luna. Los años siguientes, dado a su sordera en aumento, se dedicó a una febril actividad creativa, a la vez que sufría penas amorosas. De esta época surgió la bagatela para piano "Para Elisa". Una de las últimas apariciones en público del compositor fue en 1808, en un concierto que incluyó el estreno de la Fantasía para piano. Beethoven pasó los últimos años de su vida aislado casi por completo debido a su sordera. El legado de Beethoven abarca el clasicismo, e incluye el romanticismo. Su último gran éxito fue la Novena Sinfonía, terminada en 1823. "Aplaudid amigos, la comedia ha terminado", escribió el músico el día antes de morir, el 24 de marzo de 1827, en Viena (Austria).
Retratos de Ludwig van Beethoven, fotos de partituras y de su casa natal en Bonn, proyectadas en pantalla gigante, con la voz en off de José Luis Conde (profesor de Música) dieron el marco histórico y simbólico del inicio de la temporada de la orquesta que dirige Gustavo Guersman. Fue una introducción didáctica y amena. Aportó datos que ayudaron a poner la mirada en aspectos que, de otra manera, podrían haber pasado inadvertidos para el público no especializado.
Cuando se apagó el proyector y el telón se corrió, el director bajó los brazos cerrando un círculo, para que los 25 violines de la formación marcaran el inicio del Adagio molto-Allegro con brío de la Sinfonía Nº 1. Los demás instrumentos se fueron sumando. El público que colmó el teatro quedó sumido en la profundidad de la música.
Los gestos de aprobación entre los músicos y Guersman fueron constantes. La alegría en los rostros de las primeras líneas de violines, violas o violonchelos se traslucía debajo del escenario en aplausos.
La géstica sutil y al mismo tiempo enérgica del director le dio paso luego a la obertura Coriolano. "Es la primera obertura que no abre en la historia de la música", sostuvo Conde, autor del texto introductorio. El tiempo pasó, inadvertido, cuando ya se ubicaban el piano de cola y seis sillas, para el epílogo. Subieron entonces el piniasta Oscar Buriek y las sopranos Myriam Molina, María Silvia Díaz, el contratenor Víctor Gutiérrez, los tenores Alejandro Alonso y Ramón Poliche y el bajo Marcelo Oppedisano, y el Coro Estable de la Provincia, dirigido por Ricardo Sbrocco.
Las manos de Buriek empezaron a recorrer el teclado con la Fantasía para piano, coro y orquesta en Do mayor, y gradualmente se fueron acoplando las cuerdas, los vientos y la percusión. El juego de ida y vuelta fue ganando el crescendo en intensidad y energía, hasta que explotó con la intervención de las voces. De esta manera brillante se cerró el círculo de la primera etapa del recorrido por el "Universo Beethoven".
El camino continuará hasta noviembre, con las nueve sinfonías de Beethoven. El primer paso fue auspicioso y alentador. El numeroso público que acompañó y disfrutó del concierto tendrá nuevas oportunidades de conocer este maravilloso mundo.
"Apaludid amigos, la comedia ha terminado"
Ludwig van Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 en Bonn (Alemania), aunque luego vivió en Austria. Su padre lo inició en los estudios de música a temprana edad. A los siete años realizó su primera actuación en público y a los 11 Beethoven escribió su primera sinfonía. A medida que el tiempo pasaba, el joven prodigio se iba ganando su reputación, a la vez que iba creando sonidos más oscuros, acordes con los tiempos revolucionarios que vivía Europa. De esta época es la famosa Sonata para piano Nº 14, Claro de luna. Los años siguientes, dado a su sordera en aumento, se dedicó a una febril actividad creativa, a la vez que sufría penas amorosas. De esta época surgió la bagatela para piano "Para Elisa". Una de las últimas apariciones en público del compositor fue en 1808, en un concierto que incluyó el estreno de la Fantasía para piano. Beethoven pasó los últimos años de su vida aislado casi por completo debido a su sordera. El legado de Beethoven abarca el clasicismo, e incluye el romanticismo. Su último gran éxito fue la Novena Sinfonía, terminada en 1823. "Aplaudid amigos, la comedia ha terminado", escribió el músico el día antes de morir, el 24 de marzo de 1827, en Viena (Austria).
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