13 Marzo 2010 Seguir en 
Hace un mes que arribó de Suiza transportando en sus valijas ilusiones y sueños con sus muñecos, al estilo de los Muppets. Miguel Víscido trae un pequeño show de música de jazz clásico.
Recién sacado de su cofre, donde espera cada actuación, con un tema de Louis Armstrong que marca el comienzo, la símil figura del músico con una trompeta en sus manos interpreta grandes éxitos. De fondo, el coro compuesto por tres negras y negros llevan el ritmo con sus cuerpos de gomaespuma.
"Es un espectáculo de jazz clásico de Armstrong, recreando un show de títeres como el de los Muppets. Está hecho con fonomímica musical con canciones de Armstrong", afirma Víscido.
Ginebra, Milán, Roma, Madrid y Estocolmo, entre otras, fueron las ciudades en las que presentó el show, tanto en las calles como en fiestas privadas.
"Pongo la música y los muñecos se mueven al compás del ritmo en perfecta sincronía. Yo manejo a Armstrong y mi compañero de equipo, Sergio Sálicas, se ocupa del coro", cuenta Víscido, que afirma haber recorrido diferentes lugares del mundo y tener infinidad de historias.
Entre las más destacadas está cuando se presentó ante los organizadores del Copenhague Jazz Festival y les aseguró que era capaz de traer a Armstrong al festival. "Los tipos deben haber pensado que estaba loco o algo así, pero todo salió bien cuando vieron el espectáculo, porque les encantó y terminamos montando el show en la puerta de ingreso del festival", relató.
Recién sacado de su cofre, donde espera cada actuación, con un tema de Louis Armstrong que marca el comienzo, la símil figura del músico con una trompeta en sus manos interpreta grandes éxitos. De fondo, el coro compuesto por tres negras y negros llevan el ritmo con sus cuerpos de gomaespuma.
"Es un espectáculo de jazz clásico de Armstrong, recreando un show de títeres como el de los Muppets. Está hecho con fonomímica musical con canciones de Armstrong", afirma Víscido.
Ginebra, Milán, Roma, Madrid y Estocolmo, entre otras, fueron las ciudades en las que presentó el show, tanto en las calles como en fiestas privadas.
"Pongo la música y los muñecos se mueven al compás del ritmo en perfecta sincronía. Yo manejo a Armstrong y mi compañero de equipo, Sergio Sálicas, se ocupa del coro", cuenta Víscido, que afirma haber recorrido diferentes lugares del mundo y tener infinidad de historias.
Entre las más destacadas está cuando se presentó ante los organizadores del Copenhague Jazz Festival y les aseguró que era capaz de traer a Armstrong al festival. "Los tipos deben haber pensado que estaba loco o algo así, pero todo salió bien cuando vieron el espectáculo, porque les encantó y terminamos montando el show en la puerta de ingreso del festival", relató.







