12 Marzo 2010 Seguir en 
Casi tres décadas después del estreno de "El padrino", a nadie se le ocurriría imaginar a don Vito Corleone con otra fisonomía que la de Marlon Brando; o de pensar en otro que Al Pacino en el papel de su hijo Michael. Sin embargo, cuando Francis Ford Coppola estaba tratando de realizar el proyecto que terminaría dando al cine una de las mejores trilogías de todos los tiempos, los directivos de los estudios tenían otras ideas: imaginaban a Anthony Quinn o a Laurence Olivier en el rol del jefe de la "famiglia", y a Jack Nicholson o a Warren Beatty en el del hijo que hereda el sitial del "padrino".
La historia del cine está llena de este tipo de curiosidades. James Caan estuvo a punto de protagonizar "Rocky"; pero Sylvester Stallone, el entonces desconocido autor del guión, fue intransigente ante la presión de los ejecutivos y mantuvo tozudamente su decisión de no permitir que el libro se filme si él mismo no encarnaba al ahora legendario boxeador.
Es sabido que cuando el productor David O. Selznick inició el rodaje de "Lo que el viento se llevó" no tenía aún a la actriz que iba a personificar nada menos que a Scarlett O´Hara; se cuenta que conoció (y eligió) a Vivien Leigh a la luz de las llamas que consumían los decorados cuando ya se filmaba el incendio de la ciudad de Atlanta. En el camino habían quedado cientos de posibles Scarletts, entre ellas: Bette Davis, Katharine Hepburn, Joan Crawford, Tallulah Bankhead y Claudette Colbert. El personaje de Rhett Butler, por el contrario, siempre estuvo asignado a Clark Gable; pero hubo que sortear algunos problemas de exclusividad del actor para que encabezara el elenco del drama épico.
Los manejos empresariales típicos de la época de oro de los grandes estudios de Hollywood le agregaban elementos especiales a la ardua tarea de conformar los elencos de las películas. La producción de "Casablanca" ofrece varios ejemplos en ese sentido, que reseña con erudición Homero Alsina Thevenet en su libro "Historias de Películas". El trío de protagonistas que finalmente integraron Humphrey Bogart, Ingrid Bergman y el austríaco Paul Henreid estuvo originalmente formado por Ronald Reagan, Ann Sheridan y Dennis Morgan. En el papel de Rick, además del actor que llegó a ser presidente de EE.UU, fue descartado el recio George Raft; Bergman, después de diplomáticas negociaciones entre estudios, le ganó la pulseada también a Hedy Lamarr y a Michele Morgan; y Henreid impuso su nombre sobre los de Joseph Cotten y Jean Pierre Aumont.
La escena en la que el personaje de Ingrid Bergman pide al pianista que toque "As time goes by" (y le dice "Tócala, Sam... toca "As time goes by"" y no "tócala de nuevo, Sam", como quedó erróneamente en la historia) también estuvo a punto de sufrir modificaciones; a algunos ejecutivos no les agradaba el tema musical, y pretendieron cambiar la canción, pero eso hubiera implicado filmar de nuevo con la actriz, lo que era imposible porque ya se había cortado el pelo para trabajar en "Por quién doblan las campanas". Por último, el pianista que toca el inmortal tema iba a ser Clarence Musey, pero la producción se decidió por el cantante Dooley Wilson, que tuvo que ser doblado porque... no sabía tocar el piano.
La historia del cine está llena de este tipo de curiosidades. James Caan estuvo a punto de protagonizar "Rocky"; pero Sylvester Stallone, el entonces desconocido autor del guión, fue intransigente ante la presión de los ejecutivos y mantuvo tozudamente su decisión de no permitir que el libro se filme si él mismo no encarnaba al ahora legendario boxeador.
Es sabido que cuando el productor David O. Selznick inició el rodaje de "Lo que el viento se llevó" no tenía aún a la actriz que iba a personificar nada menos que a Scarlett O´Hara; se cuenta que conoció (y eligió) a Vivien Leigh a la luz de las llamas que consumían los decorados cuando ya se filmaba el incendio de la ciudad de Atlanta. En el camino habían quedado cientos de posibles Scarletts, entre ellas: Bette Davis, Katharine Hepburn, Joan Crawford, Tallulah Bankhead y Claudette Colbert. El personaje de Rhett Butler, por el contrario, siempre estuvo asignado a Clark Gable; pero hubo que sortear algunos problemas de exclusividad del actor para que encabezara el elenco del drama épico.
Los manejos empresariales típicos de la época de oro de los grandes estudios de Hollywood le agregaban elementos especiales a la ardua tarea de conformar los elencos de las películas. La producción de "Casablanca" ofrece varios ejemplos en ese sentido, que reseña con erudición Homero Alsina Thevenet en su libro "Historias de Películas". El trío de protagonistas que finalmente integraron Humphrey Bogart, Ingrid Bergman y el austríaco Paul Henreid estuvo originalmente formado por Ronald Reagan, Ann Sheridan y Dennis Morgan. En el papel de Rick, además del actor que llegó a ser presidente de EE.UU, fue descartado el recio George Raft; Bergman, después de diplomáticas negociaciones entre estudios, le ganó la pulseada también a Hedy Lamarr y a Michele Morgan; y Henreid impuso su nombre sobre los de Joseph Cotten y Jean Pierre Aumont.
La escena en la que el personaje de Ingrid Bergman pide al pianista que toque "As time goes by" (y le dice "Tócala, Sam... toca "As time goes by"" y no "tócala de nuevo, Sam", como quedó erróneamente en la historia) también estuvo a punto de sufrir modificaciones; a algunos ejecutivos no les agradaba el tema musical, y pretendieron cambiar la canción, pero eso hubiera implicado filmar de nuevo con la actriz, lo que era imposible porque ya se había cortado el pelo para trabajar en "Por quién doblan las campanas". Por último, el pianista que toca el inmortal tema iba a ser Clarence Musey, pero la producción se decidió por el cantante Dooley Wilson, que tuvo que ser doblado porque... no sabía tocar el piano.







