Esta semana quedó develado el misterio. Los candidatos a gobernador con posibilidades de llegar al poder después del 29 de junio están lanzados. José Alperovich, tras su acuerdo con el gobernador Julio Miranda, largó en punta y madrugó al resto. Fuerza Republicana se inclinó por preservar el apellido Bussi, a través de Ricardo, en el binomio partidario. Osvaldo Cirnigliaro, con su frente Anticorrupción, quiere ser la opción peronista y despotrica contra la gestión mirandista. Esteban Jerez, sin dudas, es la sensación de 2003. Y aquí comienzan las especulaciones.
Tanto mirandistas como bussistas no ponen en tela de juicio el posicionamiento que el ex fiscal anticorrupción tiene en la sociedad, sobre todo en San Miguel de Tucumán y en Yerba Buena. Pero a diferencia de aquellos partidos, el jerecismo no caminó el interior ni tiene adeptos o dirigentes territoriales que le garanticen un triunfo en los comicios. Necesita aliados fuertes, con dominio territorial, pero puede caer en contra de su prédica: incorporar a referentes que fueron investigados por el ex fiscal anticorrupción.
Volatilidad de las fórmulas
Casi todas las ofertas electorales aún no están del todo definidas. Y en gran parte, la designación de los postulantes a vicegobernador por cada alianza está atada al resultado de las elecciones nacionales del domingo 27.
El caso más resonante, hasta ahora, es el del binomio oficialista. Alperovich puso todas sus fichas al triunfo del santacruceño Néstor Kirchner. Su vice, Fernando Juri, es un menemista confeso. Esa alquimia genera recelos, tanto en el oficialismo provincial como en el campamento político del líder riojano.
Otro justicialista, Cirnigliaro, tampoco designó a su compañero de fórmula. Sigue en conversaciones con distintas líneas afines a su ideología y también con otros sectores disidentes del mirandismo. Jerez, por ahora, es prescindente respecto de los apoyos a candidatos nacionales. Algunos especulan con que el actual director del Hospital de Niños, Lorenzo Marcos, lo acompañará en su inicio en las cuestiones políticas. Otros, en cambio, barajan la hipótesis de un arreglo con el senador Pablo Walter.
En Fuerza Republicana nadie da por sentado que perdurará en el tiempo la fórmula Ricardo Bussi-Roberto Lix Klett. El hijo del ex gobernador podría convertirse hoy en el primer candidato que apoyaría abiertamente a Carlos Menem, si este le firma el documento que elevó su partido de propuestas para Tucumán. No es descabellado pensar que, si eso ocurre, Ricardo Bussi podría profundizar los contactos con Olijela Rivas, incorporando a un mamilo como vicegobernador de una posible coalición provincial. FR tiene como as en la manga a su conductor. Antonio Bussi se lanzaría dentro de 10 días como candidato a intendente por la capital, algo que desvela a Miranda y a los operadores que rodean a Jerez. La estrategia de Bussi es la de esperar un guiño de Menem.
El lunes 28, tras las elecciones presidenciales, el panorama podría ser más claro. Pero no sólo estarán en juego los posicionamientos políticos de los sectores en pugna, sino también la gobernabilidad de la provincia. Miranda mantiene línea abierta con su amigo, el salteño Juan Carlos Romero. No obstante, su abierto apoyo a Kirchner lo pone entre la espada y la pared. Dicen que a Menem le costará bastante aceptar a Miranda, por su acercamiento a Eduardo Duhalde. La transición puede ser más dura de lo previsto para su gestión, si el santacruceño, al menos, no llega a la segunda vuelta. En el medio aparece la recesión que se produciría por la eliminación de los bonos. Se prevén 60 días con cierta iliquidez en el mercado que podría traducirse en un atraso salarial. Sólo el tiempo sabe la respuesta.







