11 Abril 2003 Seguir en 
Los antiguos griegos solían decir que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Esta verdad universal se ha hecho carne entre los tucumanos, que tropezamos sistemáticamente con los mismos problemas y poco hacemos para solucionarlos. Ejercitar la tan mentada prevención parecería una tarea imposible. Por lo tanto, se reacciona tardíamente ante una adversidad o desgracia. Luego de las declamaciones del caso, todo vuelve a la misma situación, como si nada hubiese ocurrido.
Durante varios meses, los vecinos de la ampliación del barrio APEM, ubicado en Villa Mariano Moreno, se quejaron por la falta de seguridad -los robos son constantes-, de iluminación y por los frondosos yuyales, donde se refugian a menudo los delincuentes. Hace pocas semanas, en esos matorrales, una adolescente de 16 años fue violada y asesinada.
Los vecinos suponían que luego del macabro hecho, las autoridades de ese municipio y las policiales iban a tomar los recaudos para evitar nuevas tragedias o latrocinios. Sin embargo, el vasto predio donde se consumó el crimen, sigue poblado de malezas; la iluminación es escasa y el temor del vecindario es creciente. Sería más que auspicioso si muchos de nuestros representantes del pueblo observaran y aprendieran de los animales, que, hasta ahora, han demostrado mayor inteligencia, por lo menos, en no tropezar con las mismas piedras.
Durante varios meses, los vecinos de la ampliación del barrio APEM, ubicado en Villa Mariano Moreno, se quejaron por la falta de seguridad -los robos son constantes-, de iluminación y por los frondosos yuyales, donde se refugian a menudo los delincuentes. Hace pocas semanas, en esos matorrales, una adolescente de 16 años fue violada y asesinada.
Los vecinos suponían que luego del macabro hecho, las autoridades de ese municipio y las policiales iban a tomar los recaudos para evitar nuevas tragedias o latrocinios. Sin embargo, el vasto predio donde se consumó el crimen, sigue poblado de malezas; la iluminación es escasa y el temor del vecindario es creciente. Sería más que auspicioso si muchos de nuestros representantes del pueblo observaran y aprendieran de los animales, que, hasta ahora, han demostrado mayor inteligencia, por lo menos, en no tropezar con las mismas piedras.







