Dentro de tres semanas los tucumanos deberán acudir a las urnas para escoger al sucesor de Eduardo Duhalde. La apatía cívica es inocultable y no obedece sólo al efecto shockeante de la guerra en Irak, que desplazó de la agenda de los medios de comunicación los temas de interés público, entre ellos el de la elección presidencial.
El conflicto que agobia a esa zona del planeta no es el único factor que debilita el espíritu de participación de los ciudadanos. Aún no se quebró el desencanto que causaron los equipos políticos en funciones legislativas y de gobierno, con su ineficacia para resolver los problemas y con su falta de austeridad. La consigna "que se vayan todos" materializó ese estado de ánimo, pero se diluyó sin pena ni gloria.
Por otra parte, las dificultades que crea la grave situación socioeconómica están lejos de generar esperanzas. La devaluación de la palabra, causada por el doble discurso de los hombres públicos en las dos décadas de vida democrática, conspira contra la credibilidad de las ofertas programáticas.
Sin embargo, los buscadores de la presidencia de la Nación intentarán doblarle el brazo a la indiferencia que muestra la sociedad. Adolfo Rodríguez Saá (Movimiento Nacional y Popular) y Carlos Menem (Frente de la Lealtad) llegarán esta semana a Tucumán con esa pretensión.
Los proyectos de esos ex presidentes que quieren volver a la Casa Rosada se recuestan en distintos soportes políticos en el peronismo del distrito. Una de las particularidades que distingue al PJ local es que el gobierno mirandista tiene una imagen bifronte: Menem y Néstor Kirchner (Frente para la Victoria), el favorito de Duhalde.
Así, mientras Julio Miranda hacía número al santacruceño Kirchner en el acto del miércoles en River Plate, Sisto Terán disertaba en un encuentro de jóvenes menemistas, bajo la mirada vigilante del salteño Juan Carlos Romero. La dualidad perfecta.
En la picota
En lo más alto del menemismo hubo un estallido de rabia con los peronistas tucumanos que juegan a dos puntas. "Hay que poner los huevos en una sola canasta", advierte el ex interventor federal Julio César Aráoz, jefe de los fiscales electorales del menemismo en el país.Ocurre que dentro de un mismo territorio, el mandamás de turno ordena que se vote por Kirchner, mientras hace la vista gorda a sus lugartenientes que trabajan por Menem. Esa división de lealtades -que se repite en otras partes del país- quebranta la unidad de cuerpo. No obstante, en medios peronistas del interior se arguye que si no gana el santacruceño se corta el suministro de fondos a las comunas y a las municipalidades.
El gobernador es sinónimo de Kirchner. Por eso, a los legisladores y a los intendentes se les hizo llegar este mensaje: "el que vota a Menem, no vota por Miranda". Los mellizos Orellana encarnaron a la perfección el desdoblamiento de personalidad política. El intendente (Juan Enrique) se declaró kirchnerista y el legislador (José Fernando) reiteró que sigue a Menem. Este, sin embargo, se halla bajo observación de la crema y nata del menemismo.
La disconformidad con Menem, Kirchner y Miranda espera poder explotar Rodríguez Saá, quien atacó hace unos días al duhaldismo por financiar las actividades de Kirchner con fondos del plan Jefes y Jefas de Hogar.
El sanluiseño podría usar ese mismo argumento en Tucumán porque compite en desigualdad de recursos políticos con los aparatos estatales que sostienen a Kirchner y a Menem. Además, su referencia local es un peronista disidente (Julio Díaz Lozano).
Esa asimetría de medios entre Rodríguez Saá y los otros puede sentirse el día de los comicios, cuando entren a pesar la movilidad y la distribución de bolsones con mercaderías en las zonas empobrecidas.
El proceso electoral apuró una crisis que permanecía latente en el bussismo. Pablo Walter rompió finalmente con Fuerza Republicana, a cuya máxima dirigencia cuestionó por su cercanía con Menem. Además, con su puño y letra, aseveró que se le pidió que salvara al senador Luis Barrionuevo, por expresa solicitud del ex presidente. Desde el escaño mantuvo su planteo de expulsión del gremialista gastronómico por su conexión con la quema de las urnas, en los comicios catamarqueños de marzo.
Walter -que conservará la banca de senador con el paraguas de Recrear Argentina- empezará a predicar las bondades del economista Ricardo López Murphy, quien aglutina al electorado liberal y a una porción del radicalismo. El legislador renunciante no disimula que Esteban Jerez podría ser un punto de ruptura con la vieja política.
Desde el bussismo se minimizó la significación del éxodo del senador. "Se va solo", afirman en ese partido. El período 1999-2003 fue rico en deserciones en FR, como lo atestiguan los desgajamientos del Movimiento Independiente (Raúl Topa y Víctor Lossi) y del grueso de los legisladores. Las deserciones, sin embargo, no desalientan a los ortodoxos.
El inminente ingreso del fiscal Jerez a la liza política y el andar cómodo de José Alperovich forzaron las definiciones en FR. Ante una sugerencia de Menem -aseguran en FR- se postergó por unos días la reaparición de Antonio Bussi como candidato a la intendencia de la capital.
El anuncio de la fórmula Ricardo Bussi-Roberto Lix Klett -gobernador y vicegobernador- y de los principales aspirantes a bancas legislativas provinciales tiende a dar la idea de que FR no perdió su vocación de disputar el poder al peronismo. Los días de indecisión conspiraban contra esa obsesión. Los resultados del 29 de junio determinarán su caudal para las elecciones legislativas nacionales de octubre. El descenso de caudal de votos respecto de 1999 sería una muy mala noticia para el bussismo.
La certeza de que la Fiscalía Anticorrupción quedará vacía a mediados de la presente semana prenuncia el diseño de un escenario diferente. Jerez se desprenderá de sus labores judiciales para abordar el armado de una alianza con socios disímiles. Privadamente ha reiterado que no aceptará -en una hipotética lista- a ningún político que haya sido investigado por él. Olijela Rivas, Antonio Bussi y el radical José Ascárate estarían en esa lista de vetados. El silencio de Jerez engendra múltiples conjeturas contradictorias. La última jugada del fiscal puso en jaque a Fernando Juri por la causa Posoco. El candidato a vicegobernador por el PJ no la pasa nada bien.







