El futuro depende de los propios artistas

Análisis.

07 Febrero 2010
Hay talento, compromiso y dinero. ¿Qué falta para que el folclore tucumano se proyecte? Varias cosas, pero fundamentalmente unidad y sinceridad entre los artistas.

El público y algunos empresarios y comerciantes aportan lo suyo, y les dan oxígeno a los músicos de su preferencia.

Y el Estado ayuda, aunque a cuentagotas y en condiciones de desigualdad con las figuras nacionales, que suelen llevarse abultadas sumas que seguramente están justificadas.

Pero lo más complejo del respaldo oficial es cómo, cuándo y a quiénes se ayuda. No porque quienes sean contratados o reciban fondos para viajar lo merezcan menos que otros, sino porque no hay pautas claras de distribución. No se hace una selección que considere trayectoria, calidad, poder de convocatoria o esfuerzo en el escenario.

No existe, por ejemplo, un consejo o comisión que asesore, que organice concursos o evalúe méritos lo más objetiva y ecuánimemente posible.

Y para lograr eso no hay más remedio que dejar de lado orgullos y vanidades, trabajar juntos y generar las condiciones para que el talento pueda mostrarse, el compromiso dé sus frutos, y el dinero sea aprovechado. Eso depende sólo de los artistas.

Comentarios