Los fantasmas del fraude

Por Angel Anaya

05 Abril 2003
BUENOS AIRES.- La retribución de cien pesos a los presidentes de los colegios electorales justificada por Eduardo Duhalde, ha sido calificada por voces de la oposición como un recurso sospechado de maniobra oficialista. Sin embargo, el argumento presidencial es sólido cuando apunta a la seguridad en la gestión de los titulares de mesas, una cuestión que preocupa notoriamente a ciertos partidos, como ARI o el Movimiento Federal Recrear, cuyas expectantes presencias en las encuestas no condicen con sus menores aparatos. Tanto es así en estos casos que comisionados de Elisa Carrió y Guillermo López Murphy tratan de organizar fiscales comunes en varios lugares del país. Ambos candidatos están observando desde hace tiempo, a pesar de sus diferencias programáticas, un respeto recíproco exclusivo en el reñido escenario electoral. La decisión de Duhalde, que debe aplicar en todo caso la justicia electoral, responde también a la apatía general que hace temer deserciones entre los convocados para controlar el sufragio. Esas situaciones inéditas, agregadas al pelotón de candidatos presidenciales cuyas suertes confunden a los más calificados encuestadores, estimulan especulaciones inquietantes que vuelven a poner en riesgo las elecciones.

Temores
La más considerada por momentos alude a la posibilidad de alguna situación de fraude entre la primera y la segunda vuelva, y es estimulada por el discurso de algunos candidatos, especialmente Adolfo Rodríguez Saá. En el mejor de los casos no parece probable que pueda ocurrir así, más allá de algún caso aislado, si bien el sucio episodio catamarqueño ha dejado huellas atendibles. En el Ministerio del Interior no se descarta, sin embargo, que una proliferación de denuncias de algún o algunos postulantes eliminados en la primera ronda, provoque una conmoción que obligue a la justicia electoral a intervenir, postergando inclusive el ballotagge. Agrava esa percepción la forma descarada con que desde la Casa Rosada se ha ido intensificando el público apoyo a Néstor Kircher. El miércoles último, para ordenar el acto del candidato duhaldista en River Plate fue movilizada una dotación policial muy superior a la que acude habitualmente a los cortes piqueteros que agobian al microcento porteño, dejando bloqueados a miles de colectivos y automóviles en una vasta zona urbana.

Testimonio
El caso de Kircher es otro testimonio del predominio casi absoluto de los aparatos partidarios en los actos de los candidatos, para tratar de compensar, regimentada y costosamente, la notable ausencia de electorados independientes que tradicionalmente se acercaban antaño a los actos en los tramos finales de las campañas. Hoy, esa audiencia prefiere verlos por televisión, si bien los índices de sintonía no revelan hasta ahora mayor atención, como revelan las mediciones de IBOPE (De nuestra Sucursal)

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