05 Abril 2003 Seguir en 
En varias ocasiones hemos señalado que la inobservancia de la indicación de los semáforos constituye una deplorable característica de nuestro tránsito que se está difundiendo impunemente desde hace pocos años. Es ocioso decir que se trata de un gravísimo atentado contra la seguridad, que puede derivar en sangrientos accidentes.
Un ilustrativo testimonio de tal conducta puede advertirse a pocos metros de la conclusión de la avenida Roca y del comienzo del flamante tramo de la ruta 301 hasta El Manantial. En el punto donde dicha carretera cruza el Canal Sur existe un semáforo. Ocurre que sus luces son raramente respetadas por los automovilistas y, lo que es aún más grave, a menudo incurren en idéntica infracción los choferes de los ómnibus que por allí pasan.
Hablamos de una vía intensamente transitada, a la cual se accede también desde los costados. No pueden tolerarse -nos parece- que existan usuarios capaces de ignorar irresponsablemente el semáforo. La Policía debe intervenir enérgicamente para extirpar de raíz tan antisocial modalidad, que en cualquier momento puede ser causa de una catástrofe.
Un ilustrativo testimonio de tal conducta puede advertirse a pocos metros de la conclusión de la avenida Roca y del comienzo del flamante tramo de la ruta 301 hasta El Manantial. En el punto donde dicha carretera cruza el Canal Sur existe un semáforo. Ocurre que sus luces son raramente respetadas por los automovilistas y, lo que es aún más grave, a menudo incurren en idéntica infracción los choferes de los ómnibus que por allí pasan.
Hablamos de una vía intensamente transitada, a la cual se accede también desde los costados. No pueden tolerarse -nos parece- que existan usuarios capaces de ignorar irresponsablemente el semáforo. La Policía debe intervenir enérgicamente para extirpar de raíz tan antisocial modalidad, que en cualquier momento puede ser causa de una catástrofe.







