El presunto asesino desapareció otra vez en Salta

La Policía concretó varios allanamientos para tratar de detener al acusado que había huido el miércoles, pero no pudieron encontrarlo.

EL LUGAR DEL ATAQUE. Frente a uno de los shoppings de Salta, Romero y González atacaron a una mujer, a la que quisieron robarle la cartera.ROLANDO DIAZ ESPECIAL PARA LA GACETA
EL LUGAR DEL ATAQUE. Frente a uno de los shoppings de Salta, Romero y González atacaron a una mujer, a la que quisieron robarle la cartera.ROLANDO DIAZ ESPECIAL PARA LA GACETA
16 Enero 2010
El bramido del helicóptero retumbó desde el cielo. Por tierra, cientos de policías fuertemente armados poblaron las críticas barriadas salteñas de El Bajo y Costanera. Iban a la caza de varias presas, pero la más importante era Miguel Sebastián "Garrón" Romero, el tucumano sindicado como autor del crimen de Silvia Castillo de Roselló. Durante horas, los investigadores recorrieron las zonas sur y sudoeste de la provincia vecina. Allanaron casas, rastrillaron pasillos e irrumpieron en "aguantaderos". Finalmente, comprendieron por qué "Garrón" tiene fama de escurridizo. Otra vez, el presunto homicida burló a la ley.

Los operativos, supervisados in situ por el subjefe de Policía de Salta, comisario general Mario Armando Paz, comenzaron a las 15 de ayer. Una de las misiones era desbaratar bocas de expendio de drogas y prostíbulos que funcionan en esos barrios. Para ello, contaban con órdenes de allanamiento de la Justicia Federal. La búsqueda de Romero, sin embargo, no era algo menor.

El apodo de "Garrón" suena fuerte en Salta desde el miércoles. Esa tarde, según el informe oficial, él y Matías Jesús "El Negro" o "El Gordo" González fueron interceptados por transeúntes luego de que intentaran arrebatarle una cartera que contenía $ 35.000 a Sandra Díaz Tolaba. Al parecer, los presuntos homicidas de Castillo buscaban hacerse de un buen botín que les permitiera huir aún más lejos. Pero eligieron el lugar menos indicado: la concurrida zona de los shoppings salteños. "El Negro" perdió, pero "Garrón" volvió a hacer de las suyas. Se desvaneció entre la multitud y corrió por una calle hasta desaparecer. Ya en manos de la Policía, González mintió sobre su identidad. Sus huellas dactilares lo delataron. Uno de los investigadores, al ver su nombre, recordó las publicaciones de LA GACETA en las que se hablaba de un hombre llamado como él y que era buscado intensamente en Tucumán. Un llamado telefónico esclareció el panorama y "El Negro" estará en pocos días ante el fiscal de feria, Carlos Sale.

Sin embargo, "Garrón" sigue siendo una piedra en el zapato para la Policía. Se lo considera peligroso, y los investigadores presumen que fue él quien mató a Silvia de un disparo en la cabeza el 13 de diciembre. Esa madrugada, la mujer, su esposo, Claudio Roselló, y sus tres hijos, regresaban de una fiesta a su casa, ubicada en pasaje Bascary al 4.100. Cuando el hombre se bajó para abrir el portón del garaje, apareció un individuo armado. Claudio se subió a su auto y trató de maniobrar, pero el delincuente le contestó con disparos. Luego, el asaltante corrió hacia donde estaba un cómplice en una moto (presuntamente era González) y ambos huyeron, dejando atrás los gritos desesperados de los hijos de Silvia.

La última pista que se tiene de "Garrón" indica que está en Salta. "Rastrillamos distintas zonas con un helicóptero. Además, docenas de agentes participaron de los allanamientos", le dijo el comisario general Paz a LA GACETA en diálogo telefónico. Aunque el operativo tuvo resultado negativo en cuanto a la detención de Romero, les sirvió a los investigadores para descartar algunos posibles "aguantaderos" donde podía estar el presunto homicida. Por ahora, "Garrón" sigue prófugo. Pero sabe que lo acechan en todas partes.

Estrictos controles en las rutas
La de ayer fue la primera etapa de operativos en pos de dar con Sebastián "Garrón" Romero. Los investigadores sospechan que aún está en Salta, junto a otros tucumanos, y que alguien lo está "aguantando". Pero, como saben que está "jugado", no descartan que intente huir a otra provincia. Por eso, el juez de feria, Federico Diez, ordenó estrictos controles en las fronteras.

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