La apatía se apoderó del electorado chileno

Lejos quedaron las grandes movilizaciones de las décadas de 1960 y 1970, pese al posible triunfo de la derecha sobre la Concertación.

PREPARANDO EL ESCENARIO. Obreros y policías distribuyen mesas de votación en el histrórico Estadio Nacional de Chile, en la capital del país trasandino. REUTER
PREPARANDO EL ESCENARIO. Obreros y policías distribuyen mesas de votación en el histrórico Estadio Nacional de Chile, en la capital del país trasandino. REUTER
16 Enero 2010
SANTIAGO DE CHILE.- La ausencia de militantes, la escasa participación del ciudadano, y calles y medios libres de un proselitismo invasivo le dieron un tono apático a la campaña hacia la segunda vuelta que definirá mañana si Eduardo Frei o Sebastián Piñera ocupará el sillón de La Moneda los próximos cuatro años. Sólo un cruce verbal entre ambos candidatos, luego del cierre de la campaña, sacó de la modorra al electorado. El oficialista Frei le recomendó tomar un ansiolítico a su rival para que no siga insultando, luego de que este advirtió a los políticos de la gobernante Concertación que si pierden el ballotage deberán madrugar y trabajar.

Por lo demás, este proceso electoral estuvo lejos del fervor político que marcó las décadas de 1960 y 1970, y los principios de la de 1990, tras la vuelta a la democracia. El escaso interés de la sociedad chilena se refleja en la vida cotidiana de las principales ciudades del país, que no hizo sentir ayer la entrada en vigencia de la veda. La desmovilización se refleja también en la escasa participación en las urnas, en particular de los jóvenes menores de 35 años, debido al sistema, vigente desde la dictadura, de inscripción voluntaria, que llevó a un envejecimiento del padrón y a una crisis de representación por la marginación de 4 millones de electores, un tercio del total.

Luz de giro
No obstante, lo que está en juego no es un tema menor. Piñera puede dar a la derecha su primera victoria en las urnas en 50 años y quebrar dos décadas de gobiernos de centro izquierda, en una elección de pronóstico incierto por el notable repunte en los últimos días del oficialista Frei. Piñera, de 60 años, ganó la primera vuelta con 14 puntos de ventaja sobre el ex presidente y ha liderado todas las encuestas. Pero la última de ellas, revelada el miércoles, redujo su ventaja a 1,8% (50,9% 49,1%), con lo cual se espera una pelea voto a voto. Adicionalmente, el político revelación de la campaña, Marco Enríquez Ominami, que obtuvo 20% en la primera vuelta en diciembre, dio su apoyo a Frei, lo que agregó suspenso.

La Concertación, una coalición de cuatro partidos de centro izquierda que ha gobernado durante 20 años desde la salida del dictador Augusto Pinochet, afronta el riesgo real de perder el poder. Lo paradójico es que esto se da cuando la presidenta Michelle Bachelet tiene una cuota de popularidad del 80%, que no ha logrado trasvasar a Frei, un político muy frío y poco carismático que ya gobernó Chile (1994-2000). Pero aún así Frei, de 67 años, llega a la elección con posibilidad y es precisamente porque Bachelet se la ha jugado toda en favor de su candidatura, en medio de fuertes reclamos de Piñera por haber incurrido en un intervencionismo electoral abusivo.

En esta primera elección presidencial tras la muerte de Pinochet, el interés se ha centrado en si Piñera emplearía colaboradores de la dictadura. "El hecho de haber trabajado para un gobierno, incluyendo el gobierno militar, no es pecado ni es delito; lo que es pecado son los que atropellaron los derechos humanos", dijo recientemente Piñera. (Télam-AFP-NA)

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