Entraron a una sucursal del Correo y robaron $ 26.000

Los delincuentes redujeron a dos empleados y a un cliente en avenida Roca al 400. En dos locales de Rapipago se concretaron robos parecidos hace una semana y el martes a la noche. Con casco puesto.

EL BLANCO ELEGIDO. El local está frente a los terrenos que ocupaba el Ferrocarril Belgrano. Los vecinos estaban asustados por el episodio. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
EL BLANCO ELEGIDO. El local está frente a los terrenos que ocupaba el Ferrocarril Belgrano. Los vecinos estaban asustados por el episodio. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
14 Enero 2010

Miguel Angel Luna y Luis Alberto Ibáñez estaban inmóviles. Levantaron la mirada y vieron cómo el delincuente salía caminando, como si nada hubiera pasado, con $ 26.000 en la mano. En la puerta de la sucursal del Correo Argentino, de avenida Roca 490 lo esperaba su cómplice con la moto lista para huir con el botín.
Faltaban unos minutos para las 12 cuando Ibáñez había entrado a esta sucursal del correo para hacer unos trámites. Del otro lado del mostrador estaban cumpliendo sus tareas Luna y Hugo Jesús Vargas. Ambos no tuvieron tiempo de hacer nada cuando vieron entrar al delincuente. Luna fue al piso y Vargas tuvo que entregar el dinero mientras le apuntaban. Según le explicaron a la Policía posteriormente, a ninguno de ellos lo golpearon.
A pesar del esfuerzo de Luna e Ibáñez fue imposible quedarse con un recuerdo de los rostros de los autores del atraco. Llevaban puesto cascos plateados que les ayudaban a camuflar sus identidades.
Un comercio, armas, dos hombres y la moto en la puerta lista para escapar. Esta parece ser la fórmula justa para un atraco rápido y eficaz. Ibáñez, Luna y Vargas fueron las víctimas de ayer, pero en los últimos siete días otros vecinos padecieron casos similares.

A la vuelta de la esquina
Uno de ellos ocurrió el pasado jueves en la esquina de 24 de Septiembre y Buenos Aires, cuando un empleado de Rapipago, luego de cerrar las cajas cargó con el dinero en su mochila sin saber que a metros lo estaban esperando para robarle.
Los autores fueron dos delincuentes armados que se acercaron y ordenaron que les entregaran todo. "Volvió muy asustado y nervioso y sólo alcanzaba a decir que le habían robado" contó  a LA GACETA, Yanina, una compañera de la víctima.
El tercer atraco parecido ocurrió en un quiosco donde también se recibían el pago de impuestos. Fuentes policiales confirmaron que en la noche del martes, Marcia Pérez sufrió una crisis nerviosa cuando dos ladrones armados ingresaron al local en donde trabaja, en Maipú al 700. "Primero entró un joven pidiéndome cambio, le dije que no tenía y se fue, al instante entró su amigo y me pidió todo el dinero".
Según los investigadores todo estaría calculado ya que ante la ausencia de peatones y el cierre de los drugstores crearon la escena perfecta para el robo.

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