Detuvieron a uno de los acusados de haber asesinado a Silvia Castillo

La Policía arrestó al sospechoso en Salta, cuando intentaba arrebatar una cartera. Era buscado desde hace un mes.

LA CASA DE LA TRAGEDIA. Castillo fue asesinada en la puerta de su vivienda, al regreso de una fiesta familiar. ARCHIVO LA GACETA
LA CASA DE LA TRAGEDIA. Castillo fue asesinada en la puerta de su vivienda, al regreso de una fiesta familiar. ARCHIVO LA GACETA
13 Enero 2010

Matías Jesús González, uno de los acusados de matar a Silvia Castillo de Roselló, fue detenido hoy en Salta cuando intentaba arrebatar una cartera. El hombre de 27 años era buscado por la Justicia de Tucumán a raíz del crimen perpetrado el 13 de diciembre en el barrio Ciudad Parque.

"El Negro" -como se lo conocía- estaba prófugo desde hace días y, pese a las averiguaciones, los investigadores conseguían dar con su paradero. En tanto, es un misterio dónde se encuentra el otro sospechoso, Sebastián "Garrón" Romero.

El 13 de diciembre, poco después de las 5, la familia Roselló llegó a su casa, ubicada en pasaje Bascary al 4.100, luego de una fiesta familiar. Claudio Roselló, de 39 años, estacionó su Citröen ZR gris ante el garaje y se bajó junto a su hija mayor -de 15 años- para abrir el portón. En el vehículo quedaron su esposa, de 37, y sus otros dos hijos, de 13 y de seis.

Claudio estaba caminando de regreso hacia su auto cuando escuchó el grito de Silvia, que señalaba a un hombre armado. El asaltante había aparecido de entre las sombras, a espaldas de su marido, e iba directo hacia donde estaba la adolescente. Al verse descubierto, el delincuente empezó a disparar. Claudio logró llegar a su auto. Desesperado, empezó a maniobrar. El ladrón corrió hacia la esquina, donde lo esperaba un cómplice en una moto. Entre ambos hicieron cuatro tiros más.

Los investigadores no dudaron de que se trataba de delincuentes con experiencia, pues no les había temblado el pulso a la hora de apretar el gatillo. Una de las balas dio en la frente de Silvia, que perdió la vida prácticamente en el acto. La mujer también recibió un disparo en el brazo. Su hija menor, que iba durmiendo sobre sus piernas, se salvó providencialmente. Otro proyectil quedó atorado en el motor del Citröen: el plomo calibre 9 milímetros iba directo hacia el conductor.

Entre los gritos desgarradores de los chicos, la desesperación de Claudio y el pavor de los vecinos, los homicidas escaparon.

"Sólo muerto regreso"
En un principio, la causa tenía el calificación de "autores desconocidos". Pasaron dos semanas hasta que el nombre de "Garrón" ocupó ese lugar. Los investigadores ya sospechaban de él a las pocas horas del crimen, pero obtuvieron pruebas concretas en su contra el 18 de diciembre. Ese día, según fuentes policiales, el joven disparó contra la fachada de la casa de una vecina suya, en "La Bombilla": la acusaba a viva voz de haberlo "batido", según dijeron testigos. En el lugar, la Policía secuestró casquillos y proyectiles calibre 9 milímetros. Una pericia demostró que habían sido disparados con la misma arma que acabó con la vida de Silvia.

El 30 de diciembre, el fiscal Carlos Albaca solicitó la detención de "Garrón" a la jueza de Instrucción Emma de Nucci. Desde entonces, se realizaron más de una docena allanamientos en busca del sospechoso. Pero siempre el resultado fue el mismo: negativo.

En la casa del padre del sospechoso, personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, a cargo de los comisarios Hugo Cabeza, Miguel Gómez, Humberto Ruezga y Raúl Ferreira, secuestró una motocicleta Honda Twister 250 cc gris, similar a la que tenían los homicidas de Silvia. Además, encontraron cartuchos calibre 9 milímetros. "Sólo muerto regreso a la cárcel", afirman que dijo "Garrón" cuando su padre le pidió que se entregara. LA GACETA ©

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios