Tres ladrones tomaron como rehén a una familia cuando comenzaba el día

Un hombre fue interceptado en la puerta de su casa y obligado a entrar nuevamente a punta de pistola

12 Enero 2010

Era una mañana normal para a familia Collantes. Jorge se despertó como todos los días, desayunó con su mujer y se preparó para salir al trabajo. Cuando abrió el portón del garaje, tres personas armadas lo obligaron a ingresar a su domicilio, redujeron a su familia y le robaron una importante suma de dinero.
El asalto ocurrió ayer en calle Monteagudo 1.466, en Villa 9 de Julio. A las 8, Jorge Collantes, de 58 años, estaba listo para iniciar otra jornada laboral en el comercio del que es propietario. "Cuando abrí el portón vi a una mujer y un hombre que pasaban caminando por la vereda. Del otro lado apareció un tipo que me puso una pistola en la espalda, gritó que no lo mirara y me obligó a entrar de nuevo a casa", contó Collantes. En ese momento, la pareja que transitaba por la vereda volvió sus pasos e ingresó también a la casa, sacando de entre sus ropas armas de fuego de distinto calibre.
"Mi mujer intentó cerrar la puerta de casa, pero se dio cuenta de que entorpecería las cosas, así que los dejó entrar", relató Collantes. En la planta alta de la vivienda se encontraba el hijo del hombre, Pablo, de 32 años, su esposa Susana y el hijo de la pareja, de siete. "Escuché un ruido poco usual para la hora. Cuando bajé las escaleras, vi a mis padres sentados en el sillón y unas personas que les apuntaban pidiéndole dinero", comentó Pablo, aún conmocionado. Los delincuentes les exigieron a la familia que les entregaran dinero y joyas. "Les dije que no tenemos joyas y luego les indiqué donde estaba el dinero", afirmó el jefe de la familia.
Según dijo la víctima a LA GACETA, los asaltantes eran profesionales, ya que actuaron con mucha seguridad. "Se ve que tenían experiencia, porque estuvieron muy tranquilos. Sabían lo que hacían", expresó.
A pesar de los dramático de la situación, las víctimas del atraco no perdieron la calma y entregaron el dinero que poseían en ese momento. De acuerdo a versiones policiales, la suma con la que se hicieron los ladrones rondaría los $15.000. "No sé si fue un robo al voleo o una entregada. No solemos tener dinero en casa, pero casualmente ese fin de semana habíamos cobrado una plata. Era una excepción, pero no quiero pensar en esas cosas", manifestó Jorge.

Maniatados
Antes de retirarse, los delincuentes ataron de pies y de manos a Jorge y a su hijo Pablo y obligaron a las mujeres y al menor a permanecer en la planta alta. "Conservamos la calma todo el tiempo. El único momento en el cual me asusté fue cuando ingresaron a la habitación de mi hijo. Intenté evitarlo pero me golpearon. Luego estuvimos tranquilos, dentro de lo tranquilo que puede uno estar en una situación así", agregó Pablo, recordando lo sucedido.
"No voy a olvidarme la cara del ladrón. Estoy segura de que lo he visto en otro lado; me resulta conocido", aseveraba Susana de Collantes. La mujer comentó que los vecinos le dijeron que por la descripción brindada, los delincuentes vivirían también en Villa 9 de Julio y tendrían antecedentes por robos a mano armada.
Personal de la seccional 5ª y de la sección Robos y Hurtos busca pistas para tratar de identificar a los delincuentes y lo que más les llama la atención es la presencia de la mujer entre los atacantes. "No son muchas las bandas que tienen entre sus integrantes a una mujer", razonó uno de los investigadores.
"Esta es una zona tranquila; la verdad es que no hay muchos robos, pero es una experiencia espantosa", indicó Jorge Collantes, aún sin poder recuperarse de lo que había vivido.

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