Un tucumano compite en la Berlinale
"Fin", la última realización de Luis Sampieri, radicado en España desde 2001, fue seleccionada para participar por ese país en el Festival de Berlín. LA GACETA habló con el director de "Cabecita rubia" quien contó sobre sus proyectos y sus gustos artísticos. Consejo para los jóvenes cineastas.
Después de que estrenó "Cabecita rubia" (2001), se le perdió el rastro en esta ciudad a Luis Sampieri. Ahora vuelve a ser noticia porque su última película, "Fin", ha sido seleccionada para participar en el Festival de Berlín que se inicia en febrero, puntualmente en la sección "Forum", donde se apuesta al cine más experimental. El director tucumano participa por España, país en el que está radicado desde fines de 2001, precisamente. "Fin" tiene, además, la música de Alejandro Elías, el "Mocho" de la banda Sánchez no te enganches, otro tucumano afincado en España desde hace años.
Sampieri transmite la alegría en su voz en una entrevista con LA GACETA. "Sí, la verdad es que estoy muy contento. Parece que es más fácil estar en los grandes festivales que en los más pequeños", responde cuando se le pregunta qué sentía al competir ahora en "las grandes ligas". "Esta película es muy distinta a ’Cabecita rubia’, es más radical y trata sobre la vida de unos adolescentes. Hay pocos diálogos y tiene muchos planos-secuencia. Desde mi punto de vista es más madura y la hice con menor presupuesto", sostiene durante la conversación telefónica.
A "Fin" la proyectarán cuatro días durante la Berlinale. "Siempre creí en la ’peli’ y estaba convencido de que a alguien le iba a gustar. Le encantó al director del ’Forum’ de Berlín, la sección más vanguardista y experimental del festival y allí estaremos; esperemos que guste, y también que pronto se la pueda estrenar en la Argentina".
- Contanos sobre tu trabajo en España.
- Llegué en agosto de 2001, y me radiqué primero en Madrid. Allí viví dos años y luego me mudé a Barcelona. Llegué a España porque después de "Cabecita rubia" quedé un poco quemado, en el sentido de que no me gustaba vivir en Buenos Aires, una ciudad hostil y enorme. Aunque tengo que decir que sin la ayuda de amigos como Liliana Nadal, una montajista genial; Antonio Ripoll, el gran montajista de Leonardo Favio que me apoyó a muerte; y mi maestro José Martínez Suárez, que me bancó a full, no hubiera hecho "Cabecita rubia". También el país y mi barrio eran un lío, así que decidimos con mi mujer emigrar. En Madrid trabajé un poco en publicidad, pero fue duro. No es fácil cuando cambiás de país. La gente cree que en Europa te están esperando con un cheque en la mano y no es así. Te diría que es más duro hacer cine aquí que en Argentina. Y otra cosa: el Instituto de Cine de Argentina es uno de los mejores del mundo; siempre me ha apoyado en todo y le estoy agradecido.

- ¿Distinguís el cine de América Latina y el del Europa?
- No me gusta hacer diferencias entre cine latinoamericano o europeo: me gusta el buen cine o el cine que creo que es bueno, según mi criterio, claro. De la Argentina me encanta Lisandro Alonso a quien considero que es al cine argentino lo que Juan JoséSaer es a la literatura. De Latinoamérica me encanta Carlos Reygadas ("Luz silenciosa" es su obra cumbre), Amat Escalante; "Whisky" me encantó y varias más. De Europa y del mundo, el que considero el mejor, o el cineasta por excelencia, es Bela Tarr, un capo poco conocido . Espero que la gente se cultive y lo empiece a descubrir; hay que ver "Satantango", una obra cumbre. No quiero ser pedante, pero me veo todo el cine que se hace: argentino, chino, y el de Filipinas que tiene a un capo como Brillante Mendoza.
- ¿Sabés del interés que hay en Tucumán sobre el cine?
- Sé que abrieron una escuela de cine y les deseo lo mejor de corazón a los más jóvenes. A los muchachos de la escuela y a los que no son de ella, porque no hace falta ir a una escuela para hacer cine. Para hacer cine hace falta coraje y cultura; ver cine, para después olvidarse de él a la hora en que uno tiene que filmar una película. Desde ya que me encantaría poder ayudar a los "changos" de Tucumán, pero honestamente no sé en qué podría ayudarlos... sólo a tomar un vino por ahí.

- Tenés una productora.
- Sí. Se llama ’Cierzo films’ y la tengo montada con mi amigo y socio Víctor Forniés. Nos conocimos haciendo un taller de guión con Jean Claude Carriere, el guionista de Luis Buñuel. Víctor es de la tierra del maestro aragonés (Zaragoza); es más, el taller lo hicimos en Calanda de donde es Buñuel. Así que nos pusimos a hablar de cine nos tomamos unos drinks y montamos una productora, así de fácil. Un detalle: para la música de "Fin", a mi amigo el "Mocho" Elías le pedí expresamente que al inicio del rock que hay en la peli entren los tambores de Calanda; un pequeño homenaje a uno de los cineastas que más admiro.
- Debe haber proyectos dando vueltas por ahí...
-Proyectos siempre hay, lo que falta es dinero. Por eso demoré ocho años en filmar de nuevo, aunque filmé un largo documental, del que terminé montando una versión de 25 minutos para la televisión. Fue un trabajo por encargo pero creo que quedó decente. Después estuve tres o cuatro años intentando levantar un proyecto ("Paitití") por el que me dieron un premio del Festival de Cine Rotterdam al guión, pero es una ’peli’ muy cara y me estaba costando horrores conseguir toda la financiación: tenía parte pero no completaba todo. Por eso filmé "Fin". Espero poder filmar un proyecto que tengo en la misma línea de esa película para este año. Y sí, un consejo para los "changos": no filmen algo que se les vaya de presupuesto; si tienen 25 pesos rueden con eso y piensen en filmar y organizar para ese dinero y no se quejen. Hagan cine.









