02 Abril 2003 Seguir en 
No es la primera vez que comentamos una situación existente en la plaza Urquiza de nuestra capital. Nos referimos al hecho de que ese paseo se ha convertido, paradójicamente, en un sitio peligroso para quienes intentan darle su uso legítimo, o sea caminar por sus veredas o sentarse en sus bancos.
Sucede que toda su extensión continúa siendo utilizada como pista de carreras de bicicleta, de patín y de patineta por niños y adolescentes, a lo largo de la jornada cotidiana. Esa realidad ha derivado a veces en accidentes, sufridos por peatones que desconocían tal peculiaridad de una plaza pública y no tuvieron la agilidad suficiente como para esquivar, por ejemplo, a un menor ciclista lanzado en furioso pedaleo.
De esa manera, es obvio decir que se está dando uso irregular a un paseo destinado a los peatones, lo que impide su goce normal y crea riesgos inadmisibles. Sin duda, debe haber espacios para que ciclistas y patinadores se desplacen a sus anchas. Pero tienen que ser delimitados expresamente, para no desnaturalizar, como está ocurriendo, una plaza de la ciudad.
Sucede que toda su extensión continúa siendo utilizada como pista de carreras de bicicleta, de patín y de patineta por niños y adolescentes, a lo largo de la jornada cotidiana. Esa realidad ha derivado a veces en accidentes, sufridos por peatones que desconocían tal peculiaridad de una plaza pública y no tuvieron la agilidad suficiente como para esquivar, por ejemplo, a un menor ciclista lanzado en furioso pedaleo.
De esa manera, es obvio decir que se está dando uso irregular a un paseo destinado a los peatones, lo que impide su goce normal y crea riesgos inadmisibles. Sin duda, debe haber espacios para que ciclistas y patinadores se desplacen a sus anchas. Pero tienen que ser delimitados expresamente, para no desnaturalizar, como está ocurriendo, una plaza de la ciudad.







