"Yo vivía sólo para mi hijita, y ya no la tengo"

El padre de la niña que fue asesinada el martes quedó en libertad el viernes y está seguro de que fue su pareja la autora del homicidio.

CONSTERNADO. Oscar Lugones muestra la edición de LA GACETA en la que se informaba del homicidio, con una foto suya. Yo soy inocente, afirmó. LA GACETA/ANTONIO FERRONI
CONSTERNADO. Oscar Lugones muestra la edición de LA GACETA en la que se informaba del homicidio, con una foto suya. "Yo soy inocente", afirmó. LA GACETA/ANTONIO FERRONI
10 Enero 2010

Volvió a la casa donde vivía con su hija ayer a la mañana. Antes de sentarse con su familia, buscó la sillita que le había construido para la nena, que ella solía utilizar, y la desplegó delante de él. Buscó el rompecabezas que le había regalado a la nena en Navidad y comenzó a armarlo. Oscar Rubén Lugones todavía no puede entender lo que sucedió. En su mirada se percibe el dolor y el desconcierto que siente. Su hija Luciana fue asesinada el martes a la mañana. Al día siguiente él y su pareja, Mónica Pereyra, fueron aprehendidos por orden de la fiscala Cecilia Tasquer. Lugones recuperó su libertad el viernes a la noche, en tanto que Pereyra quedó detenida, luego de abstenerse de declarar. Después de visitar la tumba de su hija, Lugones dialogó con LA GACETA y contó como vive esta tragedia.

- ¿Puede contarnos que pasó el martes?

- Salí de casa temprano para ir a la finca. Antes le di un beso a Luciana, como lo hacía cada mañana. Ella estaba despierta. Ya en el trabajo, me llamó mi suegro y me dijo que la nena no se despertaba. Salí corriendo y cuando llegué a casa, la levanté y la llevé al hospital. Ahí los médicos me dijeron que había fallecido y que le iban a hacer una autopsia para determinar cual era el motivo. No lo podía creer, Luciana era todo para mí. Estaba bien de salud. No entendía que había pasado.

- ¿Cuándo se enteró de que había sido asesinada?
- El miércoles a la mañana me comentaron que había algo raro en relación a su muerte. En un momento salí con mi papá, y cuando estábamos a unas pocas cuadras de casa, unos policías me dicen que teníamos que ir a la comisaría a llenar unos papeles. Cuando llegué me informaron que estaba detenido y me confirman que se trataba de un asesinato. No entendía nada. Todavía no entiendo nada, me cuesta reaccionar. Siempre conté lo mismo, lo que pasó esa mañana. Yo salí de casa y Luciana estaba bien.

- Cuando estaba en la comisaría, ¿sabía lo que pasaba afuera?
- No. Ahora sé por mi familia que ellos pidieron que me dejaran asistir al entierro. También me enteré de que los vecinos se indignaron mucho porque yo estaba preso. Ellos saben que yo soy incapaz de hacer algo así, mucho menos a mi hija. Mi familia también estaba molesta, porque sentían que me estaban involucrando gratuitamente. La foto que publicó LA GACETA, en la que estoy en la comisaría, nos golpeó mucho.

- ¿Piensa que Mónica (Pereyra, su pareja) la asesinó?
- Creo que sí. Fue la única que quedó esa mañana en casa con la nena. No puede haber sido otra persona. Como ya dije, me fui de casa y estaba bien.

- ¿Cómo era la relación de Mónica con Luciana?
- Mala. Mónica era muy celosa de la nena. No quería que le compre cosas y tenía un trato seco con ella.

- ¿Alguna vez le pegó?
- No, que yo sepa. Delante mío sabía que no podía tratarla mal. Le pregunté a Luciana un par de veces si Mónica le pegaba y ella me decía que no. Ahora siento que me lo ocultaba. Estoy destrozado, me cuesta hablar de lo que pasó.

- ¿Cómo era Luciana?
- Ella era todo para mí. Era muy cariñosa, siempre estaba sonriente. Además era muy estudiosa. En la escuela, le sacaba ventaja hasta a la maestra. Yo vivía sólo para mi hijita, y ya no la tengo.

- ¿La familia de su pareja intentó comunicarse con usted?
- No, y tampoco los quiero ver. Que ni siquiera intenten acercarse a casa, porque no sé como reaccionarían mis hermanos.

- ¿Que pasará si Mónica queda en libertad?
- Eso no puede pasar. No puedo imaginarme que quede libre.

- ¿Qué siente en este momento?
- Dolor. Simplemente eso. Estoy bloqueado, ni siquiera puedo llorar a mi hija. ¿Sabe lo terrible que es esto?

- ¿Qué ayudaría a mitigar ese dolor?
- Por un lado, el apoyo de mi familia. Están golpeados igual que yo. Y que se haga Justicia. Cuando sepa que esta asesina queda en la cárcel, creo que por fin podré llorar a mi hija.

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