Entre tortillas y facturas viejas, encontraron casi un kilo de cocaína

Se detuvo una pareja que utilizaba una panadería como fachada para la venta ilegal.

HARINA DE OTRO COSTAL. La casa había funcionado como panadería, pero actualmente sólo vendían droga. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
HARINA DE OTRO COSTAL. La casa había funcionado como panadería, pero actualmente sólo vendían droga. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
09 Enero 2010

Decenas de panes sin hornear habían quedado amontonados en estantes de metal. Las medialunas y las facturas, endurecidas por el paso del tiempo, eran alimento sólo para moscas y abejas. El comercio, evidentemente, no era próspero. Pero a "La Gorda Rubia", de 31 años, y a su esposo "Keko", de 37, eso no les importaba. Tenían un negocio que les parecía mucho más redituable: la venta de cocaína. Pero ayer sus carreras como dealers se acabaron, pues la Policía los agarró con las manos en la masa.
Luego de cuatro procedimientos concretados en Villa Mariano Moreno, la Dirección General de Drogas Peligrosas, fueron arrestados el matrimonio y otro vendedor de la zona, apodado "El Gordo". En total, se incautaron de casi 800 gramos de cocaína, de unos $ 10.000 y de otros elementos que, según fuentes policiales, alcanzan para demostrar la venta de estupefacientes.
A las 6, casi un centenar de policías entró como un alud por las diagonales del barrio hasta llegar a las cuatro casas de los sospechosos. Los comisarios Fabián Salvatore, Miguel Juárez y Guido Romano llevaban en sus manos las órdenes de allanamiento emitidas por el juez federal Mario Racedo.
Desde noviembre, los investigadores habían estado trabajando en el caso. Vecinos denunciaban que en ese sector de Villa Mariano Moreno se vendía droga, por lo que una comisión conformada por los oficiales Jorge Nacuse,Ramón Racedo, Exequiel Fernández y Jesús Carrizo comenzó a vigilar de forma encubierta las propiedades señaladas. De esta forma, explicaron fuentes cercanas a la pesquisa, advirtieron que la panadería de "La Gorda Rubia" y de su marido jamás abría sus puertas. "Vendían la ’mercadería’ a través de una ventana. Cuando interceptábamos a los compradores en las calles, nos dábamos con que tenían cocaína o marihuana en su poder", explicó un investigador. En las casas de los otros sospechosos sucedía algo similar, aunque ni siquiera utilizaban "pantalla" para vender la droga, indicaron fuentes policiales.
Ayer se montó un fuerte operativo para llevar adelante el procedimiento. La Digedrop contó con el apoyo de Infantería Norte, de la Brigada Norte, del Grupo CERO, del Comando Radioeléctrico y de otras secciones.
Cuando irrumpieron en la panadería, los uniformados se dieron con que "La Gorda Rubia" y "Keko" estaban durmiendo. Ninguno opuso resistencia al arresto. "Por favor, encárguense de que mis hijos no queden a la deriva", suplicó la mujer mientras la arrestaban. Según fuentes policiales, ya había sido condenada por un delito similar.
Pese a que cada vez vendían menos panes y facturas, los sospechosos realizaron varias mejoras a su vivienda, que está recién pintada y tiene una pileta de natación de material en el fondo. En distintos sitios de la casa, los investigadores hallaron 32 "tizas" de cocaína, y varios trozos y "bochitas" de esa misma droga. Además, secuestraron $6.000, una balanza de precisión, trinchetas, papel plástico para envolver las dosis y otros elementos, según reza el informe oficial. El matrimonio quedó detenido e incomunicado. Sus hijos, que son menores, quedaron al cuidado de sus abuelos.


Más y más "tizas"

A pocas cuadras de allí, "El Gordo" también hacía de las suyas. Cuando los policías entraron a la propiedad, el hombre corrió como nunca lo había hecho hasta el fondo de su casa y trató de arrojar hacia la propiedad de un vecino una bolsa. Su esfuerzo fue inútil. Cuando los policías abrieron el paquete, encontraron 13 "tizas" y "bochitas" de cocaína, además de $ 2.000.
El sospechoso también quedó incomunicado, a disposición de la Justicia Federal.
Sólo en una de las cuatro viviendas allanadas no se halló droga, indicaron fuentes policiales.
En la propiedad de una mujer conocida como "La Viuda" secuestraron una licuadora que tenía restos de marihuana, un cuchillo y papeles para envolver "bagullos". Pero la mujer no estaba. Cuando los investigadores les preguntaron a los vecinos si conocían el paradero de la sospechosa, les respondieron que se había ido de vacaciones. Sin embargo, aún hay una orden de detención en su contra.
"La Gorda Rubia" se convirtió en la primera mujer arrestada en lo que va del año, acusada de comercializar drogas. En 2009, cayeron unas 60 vendedoras de estupefacientes, lo que significó el 15% de los arrestos que concretó la Digedrop ese año.

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