Sólo la madrastra de la niña asesinada sigue presa

La joven de 19 años fue imputada del delito de homicidio ya que se comprobó que a la pequeña la habían estrangulado el martes.

VICTIMA. Luciana Lugones tenía siete años. Investigan quién la mató. LA GACETA / ARCHIVO
VICTIMA. Luciana Lugones tenía siete años. Investigan quién la mató. LA GACETA / ARCHIVO
09 Enero 2010

"Si hubiera sabido que Mónica era capaz de hacerle algo así a mi nieta, la hubiera molido a palos", afirmó José Virgilio Lugones. A cuatro días del asesinato de Luciana Lugones, la familia continúa preguntándose qué pasó y señala que Mónica Pereyra, la pareja del padre de la niña, maltrataba a la víctima.
Pereyra debía declarar ayer ante la fiscala Cecilia Tasquer, pero decidió abstenerse hasta encontrar un abogado de confianza. A pedido de la fiscala, el juez de Feria Raúl Fermoselle decretó la detención de la mujer y el cese de la aprehensión de Oscar Rubén Lugones. El padre de Luciana había declarado el jueves a la noche que desconocía las circunstancias en que su hija fue asesinada y que estaba destrozado por su muerte. Anoche recuperó la libertad.
"Luciana una vez contó que Mónica la amenazó para que no le diga al padre cómo la trataba. Le decía que le iba a poner veneno en la comida a ella y a su papá si llegaba a decir algo", afirmó Claudia Brandán, prima de la menor.
El martes a la mañana Oscar Rubén Lugones partió rumbo a su trabajo en una finca donde se cosecha arándanos, a tres kilómetros de Acheral. Antes de salir de su casa, despidió a su hija, que estaba despierta, con un beso. A las 9.30, Pereyra afirmó que intentó despertar a la niña para darle el desayuno, pero la menor no reaccionaba. Un mensaje de texto enviado por el padre de Pereyra alertó a Lugones de la situación e inmediatamente el hombre fue llevado por un primo hasta su casa. Al llegar, trasladaron a Luciana al hospital de Monteros pero cuando los médicos la revisaron ya había fallecido. Las marcas en el cuello de la víctima motivaron al médico de Policía a ordenar la autopsia, que arrojó como resultado que la menor había sido asesinada. Lugones y su concubina fueron aprehendidos el miércoles a la mañana, mientras velaban a la víctima. Claudio Brandán, cuñado de Lugones, manifestó que solicitaron a la fiscala Tasquerque permitiera a Lugones asistir al entierro de su hija, pero el pedido fue rechazado.
"Cuando trajeron el cuerpo de Luciana, en la madrugada del miércoles, estaba todo el barrio esperando para velarla. Mónica se acostó a dormir. Eso demuestra el poco cariño que tenía por la nena", manifestó Juan Alberto Lugones, tío de la víctima. Los familiares afirmaron que Pereyra no quería a la hija de su pareja y que la maltrataba verbalmente. "Nunca le pegó delante de nosotros. No lo hubiéramos permitido. Pero la maestra de Luciana nos contó que cuando la nena llegaba a la escuela, Mónica la llevaba casi a los empujones. Todos veían que la trataba mal", relataron los familiares.
La Policía había concretado un allanamiento en la casa de los Lugones el miércoles a la mañana y encontraron un cuaderno del colegio en el que, según trascendió, la víctima había escrito que no quería a la pareja de su padre ya que la maltrataba. "No es buena conmigo", se lee en una de las hojas, y en otras cuenta que había sido golpeada, dijeron fuentes policiales. Este material fue entregado a la fiscala, quien analiza si puede ser considerado como material de prueba en la investigación.


Desconcierto
Desde el fallecimiento de Luciana, hasta la aprehensión de Pereyra y Lugones, para la familia era una incógnita el motivo del deceso de la menor. "Estaba muy bien de salud y se había acostado como todos los días. No entendíamos qué había pasado", relató su tío Juan Alberto. La familia se mostró sorprendida por la aprehensión de Oscar. "El vivía para la nena. Ni siquiera pudo enterrarla, está como en shock ante todo lo que ocurre", expresaron.
Fuentes judiciales indicaron a la LA GACETA que la declaración de Lugones fue coherente con la versión sostenida desde el martes. Según indicaron, lo dicho por el padre de Luciana fue respaldado por las declaraciones del personal de la finca donde trabaja -quienes afirmaron que llegó a trabajar esa mañana y recibió un mensaje donde le decían que su hija no se despertaba- y por el primo que aseguró haberlo llevado hasta su casa ante la noticia. Pereyra, en tanto, puede decidir por sí misma cuándo declarará. Mientras tanto, Tasquer analizará las pericias que se realizaron para demostrar quién y cómo asesinó a Luciana.

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