01 Abril 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Por vez primera el mayor distrito electoral del país ha realizado internas abiertas y simultáneas para elegir candidatos a los diversos cargos provinciales, pero el resultado esencial para el análisis ha sido la extraordinariamente baja participación del electorado. Apenas un 12 por ciento, que está muy lejos, inclusive, de representar la suma de afiliados de las estructuras partidarias bonaerenses. El juicio inmediato remite al hecho de que esas internas han tenido por protagonistas fundamentales a los aparatos partidarios, revelando un peligroso desinterés del electorado independiente, donde parece no advertirse la trascendencia del sistema de elecciones primarias. Otra singular realidad es el empeño puesto por el duhaldismo en concretar esas internas, tan intenso como el observado para impedirlas en el orden nacional, por temor a perderlas. En uno y otro caso, los argumentos del oficialismo nacional fueron tan contrapuestos que seguramente han contribuido al llamativo desinterés.
Tendencia electoral
Contrariamente a esa realidad bonaerense, las encuestas nacionales están evidenciando ahora una tendencia participativa creciente e inversa del electorado por el voto positivo, que despeja los temores por la repetición del rechazo de octubre de 2001. Ese comportamiento no parece advertirse, sin embargo, cuando se analizan las bajas tasas de adhesiones a los diferentes candidatos presidenciales a un mes de las urnas. Tradicionalmente tan sólo dos fórmulas, y en bastante menor proporción una tercera, se repartían los apoyos, lo cual se reflejaba en los porcentajes, algo que no puede ocurrir ahora por el fraccionamiento de los grandes partidos, que ha dado origen a una pluralidad de candidatos mayores. Si se toma la molestia de sumar los índices de adhesión de tan sólo las tres fórmulas del PJ, se podrá observar que el resultado supera largamente lo que la única fórmula en otros comicios presidenciales reunía a un mes de la elección. Lo mismo cabe señalar sobre el radicalismo, cuya división real y formal ha contribuido a fraccionar su piso electoral.
Torpezas
Otro fenómeno inédito que se aprecia en la experiencia electoral que se desarrolla y que evidencia la precaria capacidad estratégica de casi todos sus protagonistas, es que el ex presidente Carlos Menem aparezca como el rival que más preocupa al resto de los competidores con mayores posibilidades. De hecho, gran parte de su figuración en las encuestas se debe al repetido señalamiento que se hace del mismo como seguro aspirante en la segunda vuelta. Menem es, precisamente, el único que se permite la jactancia de anunciar su triunfo en la primera oportunidad, favorecido por ese singular papel de "primer elector" asumido, inclusive, por el propio Gobierno nacional al mostrarse más preocupado por el ex presidente que por ningún otro. Esta última observación fue reiterada más de una vez por el candidato oficialista Néstor Kirchner al propio Duhalde, mientras su esposa, la senadora Fernández de Kirchner, asegura que el Presidente no puede reprimir el fastidio que le provoca su correligionario: "es como un gesto reflejo que lo desquicia", explica con enojo. (De nuestra Sucursal)
Tendencia electoral
Contrariamente a esa realidad bonaerense, las encuestas nacionales están evidenciando ahora una tendencia participativa creciente e inversa del electorado por el voto positivo, que despeja los temores por la repetición del rechazo de octubre de 2001. Ese comportamiento no parece advertirse, sin embargo, cuando se analizan las bajas tasas de adhesiones a los diferentes candidatos presidenciales a un mes de las urnas. Tradicionalmente tan sólo dos fórmulas, y en bastante menor proporción una tercera, se repartían los apoyos, lo cual se reflejaba en los porcentajes, algo que no puede ocurrir ahora por el fraccionamiento de los grandes partidos, que ha dado origen a una pluralidad de candidatos mayores. Si se toma la molestia de sumar los índices de adhesión de tan sólo las tres fórmulas del PJ, se podrá observar que el resultado supera largamente lo que la única fórmula en otros comicios presidenciales reunía a un mes de la elección. Lo mismo cabe señalar sobre el radicalismo, cuya división real y formal ha contribuido a fraccionar su piso electoral.
Torpezas
Otro fenómeno inédito que se aprecia en la experiencia electoral que se desarrolla y que evidencia la precaria capacidad estratégica de casi todos sus protagonistas, es que el ex presidente Carlos Menem aparezca como el rival que más preocupa al resto de los competidores con mayores posibilidades. De hecho, gran parte de su figuración en las encuestas se debe al repetido señalamiento que se hace del mismo como seguro aspirante en la segunda vuelta. Menem es, precisamente, el único que se permite la jactancia de anunciar su triunfo en la primera oportunidad, favorecido por ese singular papel de "primer elector" asumido, inclusive, por el propio Gobierno nacional al mostrarse más preocupado por el ex presidente que por ningún otro. Esta última observación fue reiterada más de una vez por el candidato oficialista Néstor Kirchner al propio Duhalde, mientras su esposa, la senadora Fernández de Kirchner, asegura que el Presidente no puede reprimir el fastidio que le provoca su correligionario: "es como un gesto reflejo que lo desquicia", explica con enojo. (De nuestra Sucursal)







