La lluvia no frenó a los fanáticos de "Divididos"

Ricardo Mollo y sus dos compañeros ofrecieron un recital en el que hicieron un repaso de su historia como grupo rockero.

BUENOS AIRES.- El terceto rockero "Divididos" desafió el mal tiempo imperante en la Ciudad de Buenos Aires y, reabriendo el espacio al aire libre del estadio Obras Sanitarias, reunió a unos 17.000 espectadores para repasar su historia, en el marco de un recital que extrañó la pasión.
La probada potencia del conjunto integrado por Ricardo Mollo (guitarra y voz), Diego Arnedo (bajo) y Jorge Araujo (batería) se vio empañada por un sonido algo sucio y con escaso volumen que enfrió aún más a un público numeroso pero algo distante.Tras las actuaciones de las bandas soporte, Divididos salió a escena y detuvo la pertinaz lluvia que hizo peligrar la realización del concierto.
"Cajita musical", "Tomando mate en La Paz" y "Alma de budín" inauguraron la velada musical en medio de un sonido lejano que recién recuperó algo de nivel en "Vida de topos", "Tanto anteojo" y "Salir a comprar".
El ingreso de una murga hizo lugar en medio de la apiñada y tranquila muchedumbre para la entrada de lo que Mollo definió como un "barco de Troya", que se instaló entre la gente y sobre el que el trío entregó el logrado aire folclórico "Vientito del Tucumán".
"Gracias por venir, gracias por el aguante y gracias a San Pedro", enumeró el vocalista antes de recibir un proyectil que lo impulsó a espetar: "Buena puntería, lástima que te equivocaste de show".

Pantallas de video
El estreno del video de "Pepe Lui" en las pantallas ubicadas a los lados del escenario permitió que el grupo retornara al enorme tablado principal, donde el bajista Javier Malosetti se agregó para intervenir en "Spaghetti del rock" y "Hace que hace".
De allí hasta el final del espectáculo que la lluvia no pudo arruinar Divididos recorrió gemas de su historia a partir de renovadas versiones.
El nuevo y depurado perfil del trío, que desde su nacimiento, en 1988, ha intentado moverse por diferentes atmósferas del espectro rockero, pareció haber aguado las llamas que hacían de cada show de la llamada "aplanadora del rock" una fiesta cargada de fiereza y consignas. Ahora, Divididos ofrece un abanico estético más amplio en el que el poderío es sólo un elemento más.
Esa suma de virtudes, sin embargo, se ve eclipsada por gestos menos rockeros y más amables que han atravesado los últimos años de la banda y el mediático matrimonio que unió a Mollo con la actriz y cantante Natalia Oreiro. (TELAM)

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