Quizá Einstein se equivoque

Por Roberto Delgado - Prosecretario de Redacción.

Roberto Delgado
Por Roberto Delgado 02 Diciembre 2009
Pasaron tres meses desde que se hizo público el informe de la Sala II de la Cámara Penal. No sólo señala que el 65 % de los presos consume estupefacientes; también sugiere que muchos se hacen adictos al entrar al penal y que hay guardiacárceles que participan en el negocio de la droga. La sociedad se enteró en octubre. Pero la Justicia y el Gobierno lo sabían desde hace un año. Y nada hicieron.
Por el lado de la Justicia, no está claro el movimiento. Hace más de un mes un vocal de la Corte (Antonio Gandur) anunció una convocatoria para aportar soluciones multidisciplinarias. Ahora el que hace la reunión es el presidente Antonio Estofán (Gandur dio un paso a un costado) y no están invitados los jueces federales, que son los que más se preocuparon desde el año pasado por el problema de las drogas. Encima, cada sala de la Cámara Penal hace su propio informe, a ritmo de tortuga.
Por el lado del Gobierno, el único que acudió con un informe serio fue el secretario de Adicciones, Alfredo Miroli. El resto -el secretario de Seguridad y el director del Penal- sólo se autoelogiaron: cuentan qué cosas van a hacer con perros entrenados, capacitación y cámaras de vigilancia -cuando se disponga de dinero- pero nadie investiga en serio si hay un negocio en el que participan los guardiacárceles.
O sea: todo es diagnóstico e ilusiones, nada efectivo. Esto recién empieza. Hay tiempo de cambiar. Tengamos esperanzas, pero vayamos recordando la máxima de Einstein: si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

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