02 Diciembre 2009 Seguir en 
"Por suerte todo se conjuga arriba de un escenario", dice Rodrigo de la Serna cuando se le pregunta por sus salidas humorísticas durante los recitales de El Yotivenco, el grupo de música ciudadana en el que canta y toca la guitarra. El viernes a las 22, en el Virla (25 de Mayo 265), este tándem tanguero hará su debut en Tucumán.
Las apariencias engañan, y en este caso se confirma la regla. Rodrigo, por edad y estilo, podría ser identificado como un miembro más de la cultura rock, pero eso está muy lejos de la realidad.
"Los porteños, al no tener mucho contacto con su tierra más allá de la televisión o la radio, dejaron sin continuidad esta experiencia tan vasta y maravillosa, y hoy los jóvenes la olvidaron y hasta la desconocen por completo. Los medios no tenían preparado el rock, que está bueno, pero no es lo que me conmueve", confirma sin dejar lugar a dudas sobre su lugar en el mundo de la música y la cultura.
"El tango y la milonga son nuestro folclore (de los porteños), como la zamba es el de ustedes (los tucumanos)", define con precisión el protagonista de "Diarios de motocicleta", entre otros filmes.
Hace casi seis años Rodrigo armó este proyecto junto a Blas Alberti y Juan Pablo Díaz Hermelo (guitarras), Roberto Seitz (contrabajo, guitarrón y charango), Pedro Kiszkurno (bandoneón), Leonardo Gianibelli (percusión) y Heber Piriz (voz candombera) con una doble intención. "Por un lado, por una cuestión de gozo personal, de tocar la música que nos hace vibrar, pero también para acercarle a la juventud esta música que de otra manera no tendría oportunidad de conocer. Es muy emocionante poder transmitir estas cosas", dice en una entrevista telefónica con LA GACETA.
Rodrigo es consciente de que se viene dando un resurgimiento del tango y la milonga, inicialmente a través del baile desde los 90, y ahora con la formación de grupos y orquestas típicas. "Hay propuestas que se acercan más a la canción o al pop, pero que mantienen la identidad y la raíz de esta música", evalúa.
Además de interpretar temas de autores consagrados como Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese o Edmundo Rivero, El Yotivenco tiene composiciones propias, que se mueven dentro de la corriente tradicional del tango y la milonga, aunque con algunas variantes. "Son temas que caminaron, con una formación a tres guitarras, contrabajo y bandoneón, aunque le agregamos batería y percusión. Es un repertorio que tenemos muy junado porque es parte de nuestra molécula", dice con un natural tono canyengue.
Y vuelve al humor, que conjuga con la música cuando actúa. "Es algo que está en nosotros como grupo, y mucho en mí, en mis herramientas como actor, y se da mucho por las milongas picarescas y conventilleras, que tienen humor, tanto como el tango tiene de dramático. Y así se cruzan las dos aristas del teatro...", comenta Rodrigo.
Su carrera como actor no está opacada por la música, sino que sigue caminos paralelos en los que él no abandona la actuación ni ella a él, según explica. Hace unos meses terminó de rodar "El cruce de los Andes", una megaproducción que se estrenará en 2010 para el Bicentenario, y por ahora no tiene apuro.
Incluso plantea dudas y críticas. "Tal vez no se sabe mucho qué estoy haciendo porque no estoy mucho en la tele, y en el cine hay que esperar los estrenos", argumenta.
La televisión actual, dice, mucho no le gusta; no se ve adentro de la farandulización mediática que hoy prevalece en la pantalla. "Se pueden hacer cosas buenas, y además de satisfacer el bolsillo, porque la familia tiene que comer, me interesa que aporten algo, que generen inquietudes e inviten a la reflexión, a una modificación sana en el espectador", señala el intérprete, que protagonizó "Okupas" y "Hermanos y detectives".
Las apariencias engañan, y en este caso se confirma la regla. Rodrigo, por edad y estilo, podría ser identificado como un miembro más de la cultura rock, pero eso está muy lejos de la realidad.
"Los porteños, al no tener mucho contacto con su tierra más allá de la televisión o la radio, dejaron sin continuidad esta experiencia tan vasta y maravillosa, y hoy los jóvenes la olvidaron y hasta la desconocen por completo. Los medios no tenían preparado el rock, que está bueno, pero no es lo que me conmueve", confirma sin dejar lugar a dudas sobre su lugar en el mundo de la música y la cultura.
"El tango y la milonga son nuestro folclore (de los porteños), como la zamba es el de ustedes (los tucumanos)", define con precisión el protagonista de "Diarios de motocicleta", entre otros filmes.
Hace casi seis años Rodrigo armó este proyecto junto a Blas Alberti y Juan Pablo Díaz Hermelo (guitarras), Roberto Seitz (contrabajo, guitarrón y charango), Pedro Kiszkurno (bandoneón), Leonardo Gianibelli (percusión) y Heber Piriz (voz candombera) con una doble intención. "Por un lado, por una cuestión de gozo personal, de tocar la música que nos hace vibrar, pero también para acercarle a la juventud esta música que de otra manera no tendría oportunidad de conocer. Es muy emocionante poder transmitir estas cosas", dice en una entrevista telefónica con LA GACETA.
Rodrigo es consciente de que se viene dando un resurgimiento del tango y la milonga, inicialmente a través del baile desde los 90, y ahora con la formación de grupos y orquestas típicas. "Hay propuestas que se acercan más a la canción o al pop, pero que mantienen la identidad y la raíz de esta música", evalúa.
Además de interpretar temas de autores consagrados como Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese o Edmundo Rivero, El Yotivenco tiene composiciones propias, que se mueven dentro de la corriente tradicional del tango y la milonga, aunque con algunas variantes. "Son temas que caminaron, con una formación a tres guitarras, contrabajo y bandoneón, aunque le agregamos batería y percusión. Es un repertorio que tenemos muy junado porque es parte de nuestra molécula", dice con un natural tono canyengue.
Y vuelve al humor, que conjuga con la música cuando actúa. "Es algo que está en nosotros como grupo, y mucho en mí, en mis herramientas como actor, y se da mucho por las milongas picarescas y conventilleras, que tienen humor, tanto como el tango tiene de dramático. Y así se cruzan las dos aristas del teatro...", comenta Rodrigo.
Su carrera como actor no está opacada por la música, sino que sigue caminos paralelos en los que él no abandona la actuación ni ella a él, según explica. Hace unos meses terminó de rodar "El cruce de los Andes", una megaproducción que se estrenará en 2010 para el Bicentenario, y por ahora no tiene apuro.
Incluso plantea dudas y críticas. "Tal vez no se sabe mucho qué estoy haciendo porque no estoy mucho en la tele, y en el cine hay que esperar los estrenos", argumenta.
La televisión actual, dice, mucho no le gusta; no se ve adentro de la farandulización mediática que hoy prevalece en la pantalla. "Se pueden hacer cosas buenas, y además de satisfacer el bolsillo, porque la familia tiene que comer, me interesa que aporten algo, que generen inquietudes e inviten a la reflexión, a una modificación sana en el espectador", señala el intérprete, que protagonizó "Okupas" y "Hermanos y detectives".
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