"Mi familia se está muriendo de a poco"

El conductor del auto que se incendió el domingo tras un choque falleció ayer, y las otras víctimas siguen en gravísimo estado. Los allegados a las personas que iban en el Ford Falcon se turnan para cuidar a los heridos. La fuga del otro conductor.

IMPRESIONANTE. Tras el choque desde atrás, el Falcon se fue a la banquina y se prendió fuego cuando se le rompió el tanque de combustible. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
IMPRESIONANTE. Tras el choque desde atrás, el Falcon se fue a la banquina y se prendió fuego cuando se le rompió el tanque de combustible. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
25 Noviembre 2009
Pedro Pablo Morales recibió una terrible noticia ayer a la mañana. "Nos acaban de avisar que murió mi hermano Oscar (Morales). Esto nos pone peor, y todavía no sabemos qué pasará con los demás... los médicos dicen que están graves, que solamente podemos esperar", dijo el hombre al borde del llanto.
Los familiares de los ocupantes del Ford Falcon que se incendió el domingo tras ser chocado en Los Nogales están destrozados por la tragedia. Pese al dolor, se dividieron para hacer guardia en el Centro de Salud, donde están internados tres de los adultos que iban en el auto, y en el Hospital de Niños, donde son asistidos tres pequeños que sufrieron quemaduras graves. En el lugar del accidente había fallecido Exequiel Morales, de un año y cuatro meses.
Mauricio Rubén Quinteros, el conductor del VW Gol que chocó al Ford y, según la Policía, escapó del lugar tras en siniestro, declarará en las próximas horas ante el fiscal Guillermo Herrera, según anticiparon sus defensores, Juan Pablo Terraf y Alberto González. "Todavía no pudo hacerlo por el trauma que le produjo todo esto, pero su intención es contar cómo sucedieron los hechos. El quiere dejar en claro que no dejó abandonadas a las víctimas", expresó Terraf.
El domingo a las 21, Oscar Morales, de 52 años, conducía su auto por la ruta 9. Junto con él viajaban su esposa, Yolanda Luna, de 39 años; sus hijos Hernán, de 12 y Nazarena, de 10; y su nieta, Valentina Brito. Además, iban en el auto otro de sus hijos, José Morales, de 26 años, la pareja de este, Vivana Sánchez, de 16, y su hijo, Exequiel. "Oscar estaba volviendo de visitar a su madre, que vive en Estación Cadillal. Iba casi todos los fines de semana para compartir un domingo en familia", relató Marta de  Morales, cuñada del conductor. Al llegar al kilómetro 1.310, bajo una lluvia torrencial, el Falcon fue chocado desde atrás por el VW Gol oscuro, según la Policía. El auto de los Morales derrapó 80 metros hacia la banquina oeste. Al parecer, el tanque de combustible se rompió producto del impacto por lo que se desató un incendio; las llamas alcanzaron a toda la familia, que pedía ayuda a los gritos. Según testigos, el chofer del VW Gol se bajó y, al ver la terrible escena, abordó nuevamente su auto y huyó a toda prisa. "Si hubiese sido una persona de bien no habría hecho eso. ¿Cómo pudo a dejar abandonadas a tantas personas que ardían en llamas?", dijo, indignada, Marta de Morales.
Automovilistas que pasaban por el lugar trasladaron a cuatro de los heridos al hospital; una ambulancia llevó al resto. Cuando llegaron los Bomberos, hallaron el cuerpo de Exequiel.
La Policía interceptó a Quinteros en calle Ramírez de Velasco al 1.300. El fiscal le imputó doble homicidio culposo, lesiones culposas y abandono de persona agravado. Si la causa llega a juicio oral, el joven puede ser sentenciado hasta a 15 años de prisión.
Ayer a las 7 se confirmó el deceso de Oscar Morales. Daniel Pero, subdirector del Centro de Salud, explicó que el hombre tenía quemaduras en el 80% del cuerpo. "Los demás pacientes (Luna, Sánchez y José Morales) están muy delicados", indicó. Oscar Hilal, subdirector del Hospital de Niños, dijo que la situación de Hernán, Nazarena y Valentina también es crítica. "Es terrible que por culpa de un irresponsable mi familia se esté muriendo de a poco. Si estaba alcoholizado, la  Justicia debe actuar con todo el peso de la ley", dijo Marta de Morales.

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