08 Noviembre 2009 Seguir en 
"En tiempos del discurso de 'ya está todo hecho', la adaptación parece ser el mecanismo artístico por excelencia. Aunque más no fuera la adaptación de cada artista a un método, a una obra, a otra época, a una idea, a un género, a un estilo, o a un estímulo. Se adapta, se muta a algo y con algo, y resulta que ese algo también se ve adaptado", reflexiona Agustín Toscano, uno de los directores y actores del grupo Gente No Convencida.
"En teatro la obligación de una versión es que sea libre. No tiene sentido tomar una obra y trasladar sus signos a los de los tiempos actuales, y mucho menos tiene sentido tomar los signos y respetarlos a rajatabla. La única posibilidad que cabe es la creación de signos y conceptos propios que puestos en diálogo con el recuerdo de la obra elegida, generan un discurso. Este discurso, si bien no es nuevo, es al menos diferente que el de la obra original", sostiene el director.
Toscano recuerda que Gente No Convencida trabajó siempre entrecruzando textos, principalmente propios, pero con muchos materiales que fueron tomados de otras obras, poesías, fragmentos de películas, de guiones, de obras de teatro, de pinturas y de cuentos. "Sólo en dos casos adaptamos obras teatrales propiamente dichas. El primer caso fue '2001 Odisea en el Espanto', basada en 'Un momento argentino' de Rafael Spregelburd. Si bien nos tomamos varias libertades, no creo que haya estado lograda la obra desde el punto de vista que hoy abordamos el tema;. Aunque suene matemático, en aquella obra únicamente pusimos un 30% de nuestra parte y el resto respetamos las ideas del autor", describe. Caso contrario fue el segundo proceso de adaptación, en 'La verdadera historia de Antonio' (versión de 'Ex Antuán' de Federico León). "Allí directamente tomamos elementos de la idea del autor y creamos alrededor una historia propia, la novelización de los hechos, como decidimos llamar nosotros a ese proceso. Este fue el marco de creación: cada detalle añadido a la puesta pasó por el tamiz de la novela creada en nuestra imaginación, y nunca fue medida en términos de semejanzas-diferencias con la propuesta de León", concluyó Toscano.
"En teatro la obligación de una versión es que sea libre. No tiene sentido tomar una obra y trasladar sus signos a los de los tiempos actuales, y mucho menos tiene sentido tomar los signos y respetarlos a rajatabla. La única posibilidad que cabe es la creación de signos y conceptos propios que puestos en diálogo con el recuerdo de la obra elegida, generan un discurso. Este discurso, si bien no es nuevo, es al menos diferente que el de la obra original", sostiene el director.
Toscano recuerda que Gente No Convencida trabajó siempre entrecruzando textos, principalmente propios, pero con muchos materiales que fueron tomados de otras obras, poesías, fragmentos de películas, de guiones, de obras de teatro, de pinturas y de cuentos. "Sólo en dos casos adaptamos obras teatrales propiamente dichas. El primer caso fue '2001 Odisea en el Espanto', basada en 'Un momento argentino' de Rafael Spregelburd. Si bien nos tomamos varias libertades, no creo que haya estado lograda la obra desde el punto de vista que hoy abordamos el tema;. Aunque suene matemático, en aquella obra únicamente pusimos un 30% de nuestra parte y el resto respetamos las ideas del autor", describe. Caso contrario fue el segundo proceso de adaptación, en 'La verdadera historia de Antonio' (versión de 'Ex Antuán' de Federico León). "Allí directamente tomamos elementos de la idea del autor y creamos alrededor una historia propia, la novelización de los hechos, como decidimos llamar nosotros a ese proceso. Este fue el marco de creación: cada detalle añadido a la puesta pasó por el tamiz de la novela creada en nuestra imaginación, y nunca fue medida en términos de semejanzas-diferencias con la propuesta de León", concluyó Toscano.
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