Pablo Lunati: "Estoy seguro de que no me equivoqué"

El juez, que se fue custodiado por la Policía, tardó casi dos horas en salir del Monumental.

DANDO EXPLICACIONES. Matías Villavicencio, Javier Páez y Sebastián Longo se unen en el reclamo a Pablo Lunati. Policías protegen al árbitro.
DANDO EXPLICACIONES. Matías Villavicencio, Javier Páez y Sebastián Longo se unen en el reclamo a Pablo Lunati. Policías protegen al árbitro.
28 Octubre 2009
"Observé que hubo contacto entre (Javier) Páez y (Roly) Zárate. Después me confirmaron que por televisión se comprobó que también hubo un empujón. Estoy seguro de que no me equivoqué", afirmó Pablo Lunati antes de abandonar el Monumental.
La tarea del árbitro fue impecable hasta los últimos cinco minutos del partido. Primero se comió un descalificador planchazo de Fernando Tobio contra Martín Granero que no fue castigado ni siquiera con amarilla. Después, sobre el final, llegó el polémico fallo. La reacción fue terrible. Desde los cuatro sectores del estadio llovieron los insultos. Después Héctor Rivoira y Sergio Ramos no ahorraron palabras para cuestionarlo. "Me dejás sin laburo", se escuchó decirle al juez un desencajado Rivoira.
La bronca se trasladó después a la zona del vestuarios. Más de 200 personas se reunieron en ese lugar para insultar a Lunati, primero y arrojar proyectiles después. Rápidamente, la zona se pobló de efectivos del Cuerpo de Infantería. Esperaron 20 minutos y, como los fanáticos no se calmaban, decidieron desalojar el Monumental para proteger al árbitro.
"Se la agarraron conmigo. No me puedo hacer cargo de los errores que cometieron los otros árbitros. Es la primera vez que vine a Tucumán en 11 fechas. Vi penal y por eso lo cobré. No tengo dudas de que la falta existió", le dijo Lunati a LA GACETA.
Habían pasado casi dos horas del polémico encuentro. El árbitro abandonó el estadio acompañado por sus asistentes y con una fuerte custodia policial. ¿Le parece exagerada la reacción de la gente?, le preguntamos "La puedo entender, pero no la justifico. Lo que no puedo aceptar es la actitud prepotente del técnico Rivoira. Son imperdonable las cosas que dijo y cómo se dirigió a mí. Será debidamente informado", respondió.
Lunati abandonó el estadio saludando a los pocos empleados del club que aún trabajaban. Se subió a un utilitario; le sonrió a la decena de hinchas que lo insultaban y se marchó tranquilo.

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