Knopfler

Por Guillermo Monti - Prosecretario de Redacción.

16 Octubre 2009
Knopfler, como Dylan, no vive de glorias pasadas. Knopfler, como Clapton, es prolífico, un compositor compulsivo. Knopfler, como Page, es capaz de inventar sonidos inverosímiles. Y bellos, sublimes, perfectos. Knopfler, como BB King, vive un romance permanente con seis cuerdas. Knopfler, como Hendrix, es un dios de la guitarra.
Knopfler edita discos todo el tiempo, uno mejor que otro. "Get lucky", recién salido del horno, es una irresistible cruza de rock, country, folk y r&b. Knopfler canta con el sentimiento de siempre, toca la guitarra y la mandolina, y abre el juego para que se luzcan  sus extraordinarios compañeros de banda. Así lo hizo desde los primeros pasos de Dire Straits. Porque Knopfler es un genio humilde y desinteresado.
Los tracks de "Get lucky" fluyen con naturalidad, desde la introducción de "Border reiver" hasta "Piper to the end". Knopfler propone un juego: descubrir y deleitarse con cada pequeño arreglo. Un acordeón aquí, una flauta allá. Y la mixtura, armónica y justa, de rock básico con exquisitos arreglos orquestales.
Guy Fletcher, coequiper de Knopfler desde los tiempos de Dire Straits, toca los teclados y es coproductor de "Get Lucky". Danny Cummings, otro que enganchó la última época de DS, expresa su admirable madurez como batero y percusionista.
El disco abreva en las fuentes del folk británico. Esas melodías que poseen la rara virtud de sonar festivas y melancólicas a la vez, Algo de magia hay, por supuesto.
Los fans de Dire Straits anhelan un regreso de la banda. Difícil. Knopfler saldrá de gira el año próximo para presentar este disco. John Illsley se retiró de la música. Alan Clark está en otra cosa. Para Knopfler el pasado es experiencia, no un salvavidas.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios