Los toros siempre son peligrosos

Por Juan Carlos Di Lullo - Redacción de LA GACETA.

16 Octubre 2009
En los elencos teatrales (sobre todo en los que tienen un elevado número de integrantes) es frecuente que algún actor o actriz, por algún problema, no pueda salir a escena y deba ser suplantado a último momento; en la jerga del ambiente, se dice entonces que el improvisado reemplazante tiene que "salir al toro" o que "hace un toro".
Se hace con esta expresión una alusión directa a todo lo que tiene de lance azaroso el hecho de resolver un personaje (dentro de una puesta en escena ya armada y en funcionamiento) con pocas horas de preparación, y por eso se lo relaciona con la sensación de juego a todo o nada que implican las lides taurinas.
Las funciones en las que alguien "hace un toro" tienen fatalmente una tensión especial, y los actores que participan en las escenas a cargo del reemplazante siempre están atentos para resolver cualquier emergencia, olvido o error en el desplazamiento que pudiera ocurrir.
En 1981 hacíamos "Cyrano de Bergerac", de Edmond Rostand, en el teatro Estable de la Provincia, en una espectacular producción y con un elenco muy nutrido, bajo la dirección de Carlos Olivera. Uno de los actores, Tito Flores, cayó enfermo y no pudo hacer las funciones de todo un fin de semana; hubo que recurrir a un reemplazo, que tuvo apenas unas pocas horas para ensayar sus intervenciones.
En el primer acto, que se desarrolla en el teatro de Borgoña, los personajes  iban entrando a escena y formando corrillos; yo integraba uno de ellos, en los que originalmente estaba también Tito. En determinado momento, teníamos que comentar que había entrado LeBret (interpretado por Nelson González) y esto era muy importante porque significaba que su gran amigo Cyrano estaba por llegar en cualquier momento; y era precisamente Tito quien tenía que anunciar la aparición del personaje diciendo "ahí está LeBret".
El nervioso actor a cargo del "toro" olvidó el sencillo parlamento y los que estábamos a su lado le susurramos "ahí está LeBret"; "si, ya lo vi", nos contestó casi sin mover los labios. El malentendido se repitió un par de veces, y fue uno de nosotros el que finalmente cumplió con la línea escrita por Rostand para que el personaje de Nelson, ya presentado, pudiera seguir adelante con la trama.

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