Querer es poder

El jueves se recordará el Día Internacional del Bastón Blanco. Con ayuda de su familia, de docentes, de educadores integradores y de sus compañeros, los ciegos se destacan no solo en el estudio, sino también en los deportes. Por ejemplo, Mariana Martínez tiene 14 años, tiene un promedio de 9.54 en el colegio y participara de una competencia nacional de natación. Los no videntes se quejan, en general, de las numerosas trampas urbanas. "Hay que tener fe, creer en Dios y en uno mismo. Todos debemos perseguir un sueño", afirma un joven de 22 años que cursa el tercer año del profesorado de ingles en la Facultad de Filosofía y Letras.

11 Octubre 2009
"Se puede conseguir todo si uno se esfuerza", es el mensaje esperanzador que deja Adrián Bautista, no vidente, de 16 años. El adolescente es uno de los alumnos de la Escuela Normal Alberdi, con disminución o falta de la visión, que comenzaron a estudiar allí a la par de los otros chicos desde el jardín de infantes y que hoy cursan el EGB y el Polimodal. Un grupo de ellos está frente a sus computadoras en la flamante sala de informática del establecimiento, acompañados por madres y profesores. Adrián -que hoy está en el segundo año del Polimodal- dice que tiene el anhelo de estudiar en el futuro Periodismo y Abogacía, "en ese orden", aclara. "Desde tercer grado hasta sexto tuve una maestra integradora. Desde séptimo hasta ahora, las clases de integración las tengo en mi casa, tres días a la semana. En cuanto a las materias, me gustan todas, menos Matemáticas", señala. Contó que muchos compañeros lo colaboran y destacó entre ellos a Ignacio. "Siempre están predispuestos a apoyarnos; nos ayudan cuando hay que buscar apuntes y con la enseñanza de las distintas materias. Gracias a Dios, dicen que no somos una carga para ellos y nosotros les transmitimos lo mejor que tenemos", asegura. Sobre la situación de otros chicos de su misma condición, que no estudian y se sienten mal, reflexionó: "no tienen por qué sentirse inútiles, todo es cuestión de esforzarse para llegar a una meta".

Cambiar cosas
Victoria (13) es inquieta y no para de hablar, a pesar de estar pendiente de su computadora. La niña, que es disminuida visual, apunta que el nuevo sistema informático es "más cómodo porque nos permite buscar la información de manera más fácil. Entro al messenger y veo fotos de Paramore, mi banda preferida. También, la primera página que abro, y no lo digo porque usted está aquí, es la de LA GACETA para leer los titulares. Y por supuesto que ocupo la 'compu' para buscar apuntes". Vicky tuvo sólo en sus inicios una maestra integradora a su disposición, pero luego pidió abrirse camino sin compañía porque "quería salir sola". No obstante, hoy agradece el apoyo del resto de los profesores y dice que en las clases sus compañeros le dictan lo que los docentes escriben en el pizarrón. "En el caso de Matemáticas, me da una clase aparte la profesora María Laura Cagliari", agregó. "Quiero ser alguien en la vida, y si Dios me ayuda, recibirme de abogada. Quiero tratar de cambiar algunas cosas y ayudar a personas que son como yo", dice con respecto a sus planes futuros. Victoria no se olvida de sus progenitores: "sin el compromiso de mi familia conmigo, yo muy poco podría ser".
Mariana Romano (16) también padece de disminución visual y cursa el segundo año del Polimodal. Está en la Escuela Normal desde el jardín de cuatro años y hasta sexto grado tuvo una maestra integradora. "La materia que más me gusta es Historia, porque me permite conocer lo que fue mi país y lo que ocurrió en el mundo a lo largo de los años. Tengo como proyecto futuro estudiar una carrera universitaria, pero todavía no sé por qué me voy a inclinar", dijo. La adolescente destaca que las nuevas computadoras parlantes le dan más independencia y rapidez para conseguir material de estudio, y que cuando no está ocupada en ello se dedica a chatear con sus amigos. Y para el final, deja un mensaje esperanzador: "con voluntad se puede lograr todo", aseveró.

Como los demás
La tarea del docente es vital en este proceso de integración. "Los chicos son muy independientes en las tareas diarias; trabajan en el mismo ritmo y tienen el mismo interés que los demás alumnos. Tengo que destacar la calidad de exposición que tiene Mariana, que es capaz de decir estadísticas de memoria. Además se integró fácilmente con sus compañeros y profesores", señaló Blanca Issa, quien enseña Lengua y Literatura. "Adrián, por su parte, es muy informado y se interesa por varios programas televisivos de noticias. Se está preparando porque quiere ser periodista y abogado", agrega la profesora. Y destaca que varios de los alumnos con discapacidad tienen clase en la planta alta, "pero suben y bajan las escaleras sin problemas".

"No son una carga"
Los compañeros de Adrián, Victoria y Mariana dicen que para ellos "no es una carga ayudarlos, porque son muy independientes, muy inteligentes y tratan de valerse solos. Solamente nos piden colaboración en cosas muy específicas, como por ejemplo en Química o en Matemáticas, o cuando los 'profes' escriben algo en el pizarrón. Y ponga -dicen al unísono- que los queremos mucho y que ansiamos que triunfen en la vida".
La profesora de enseñanza del sistema Braille, Mabel Luna de Yraidini, informó que hay otros cuatro alumnos con disminuciones visuales que estudian en la institución. Son José María Alderete, Jesús Brian Gómez, Liset Briga Abraham y Santiago Quipildor, que cursan el EGB 1 y el EGB 2.

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