Muchas trampas esperan al no vidente en las veredas

Un abogado enumeró varios problemas. Sillas y mesas, ramas y toldos bajos, carteles, columnas de alumbrado, pizarrones y motos mal estacionadas.

11 Octubre 2009
Hay muchos obstáculos en la vía pública que afectan a los ciegos y disminuidos visuales. "Para nosotros, el desplazamiento por las veredas es fundamental, y hay muchas que están rotas. También nos perjudican los toldos bajos; las columnas del alumbrado público que están puestas en medio de las veredas (por ejemplo, en Congreso 345); las ramas bajas de los árboles debido a que la Municipalidad no realiza una buena poda", se quejó el abogado no vidente Manuel Ruiz. "En la zona de plaza Yrigoyen hay bares que ponen demasiadas sillas en la vía pública y en toda la ciudad dejan motos estacionadas en las veredas. En síntesis, creo que es urgente que el Gobierno realice una campaña de concientización, con la colaboración de ONG y de los medios", agregó.
Ruiz admitió el derecho a trabajar que tienen los vendedores ambulantes, "pero nosotros necesitamos caminar y por ellos deben dejar libre un espacio en la vereda. También nos afectan los carteles y pizarrones de propaganda que colocan en las veredas los dueños de bares, agencias de quiniela y otros negocios", rezongó.
Luego dijo que una de las cuestiones más delicadas es el tema de los bancos. "Hay ascensores -continuó- que son sonoros, pero no hay cajeros automáticos parlantes: siempre necesitamos de la ayuda de un tercero para realizar una operación. Estos aparatos existen, pero en Tucumán no hay. Cuando vamos a los cajeros humanos no nos queda más que confiar en la honestidad del empleado".
También planteó que tienen inconvenientes con los taxis. "En días de lluvia o de intenso calor, casi no hay gente en la calle. ¿Cómo hacemos para tomar uno? Por eso creo que ellos deberían hacer una tarjeta con los colores blanco y amarillo. Así podríamos extender la mano con esa tarjeta y ellos sabrían que necesitamos viajar", detalló. Ruiz resaltó además los problemas que generan los toldos bajos y las rampas de acceso inexistentes o mal construidas. "En muchas empresas y oficinas, como por ejemplo en la Anses, en Gasnor y en EDET, los carteles de llamado a la atención sólo tienen números. O sea, hay una comunicación visual pero no auditiva", reclamó.
No obstante, Ruiz destacó la solidaridad de los tucumanos "que no se compara con el resto del país". Luego habló de la lucha que libró años atrás el Servicio Integral al Niño Ciego (SINC), que derivó en la aceptación, por parte de las escuelas, de alumnos ciegos desde el jardín de infantes. Habló además de los problemas que enfrenta el no vidente en su casa. "No pretendemos que la familia se comporte como uno. Pero tiene que haber una interrelación. No se debe dejar la puerta o la ventana medio abierta, ni el haragán o el balde en mitad de camino, ni el horno con la tapa bajada", indicó.

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