09 Septiembre 2009 Seguir en 
"A vos te mato hoy", dijo Pablo Antonio Amín segundos después de haber entrado al recinto. Agitando el índice de su mano derecha señalaba a Ricardo Arias, uno de los hermanos de María Marta Arias, la mujer a la que asesinó y mutiló hace dos años en un cuarto de hotel, según su confesión. El destinatario del gesto miró hacia el suelo y no contestó. Minutos después, vio cómo tres policías sacaban del recinto al imputado por orden de los jueces.
Ese fue el último de los incidentes que protagonizó Amín durante la mañana de ayer.
Cerca de las 8.30, antes de que comience el debate, el santiagueño agredió a un policía mientras subía las escaleras del Palacio de Tribunales. Además, cuando estaba en la sala de audiencias, balbuceó en todo momento frases sin sentido y masticó un chicle con vehemencia. "Este tribunal dispone que Amín sea trasladado a la habitación de al lado", dijo el juez Emilio Herrera Molina. El acusado acató la orden de inmediato. Se paró rápidamente y, luego de decirle a sus defensores algunas palabras en inglés, salió del recinto, acompañado por tres policías.
Preocupación
La conducta de Amín generó gran preocupación entre quienes están a cargo de la seguridad. "Es un tipo peligroso", admiten.
Para prevenir incidentes, se dispuso que 25 agentes del destacamento de Tribunales -a cargo del comisario Roque González- vigilasen la sala. Además, había varios policías del grupo CERO. En la calle, personal del Comando Radioeléctrico y dos motoristas vigilaban que todo esté tranquilo.
"Se sabía que él iba a tener un comportamiento así. Buscan seguir con esa postura", le dijo Ricardo Arias a LA GACETA. "El se hace el pícaro. Pero si uno lo analiza bien, comprende perfectamente. Cuando le preguntaron de dónde venía, contestó 'Washington'. El comprende la pregunta, pero sobreactúa y cambia las respuestas", dijo.
Ese fue el último de los incidentes que protagonizó Amín durante la mañana de ayer.
Cerca de las 8.30, antes de que comience el debate, el santiagueño agredió a un policía mientras subía las escaleras del Palacio de Tribunales. Además, cuando estaba en la sala de audiencias, balbuceó en todo momento frases sin sentido y masticó un chicle con vehemencia. "Este tribunal dispone que Amín sea trasladado a la habitación de al lado", dijo el juez Emilio Herrera Molina. El acusado acató la orden de inmediato. Se paró rápidamente y, luego de decirle a sus defensores algunas palabras en inglés, salió del recinto, acompañado por tres policías.
Preocupación
La conducta de Amín generó gran preocupación entre quienes están a cargo de la seguridad. "Es un tipo peligroso", admiten.
Para prevenir incidentes, se dispuso que 25 agentes del destacamento de Tribunales -a cargo del comisario Roque González- vigilasen la sala. Además, había varios policías del grupo CERO. En la calle, personal del Comando Radioeléctrico y dos motoristas vigilaban que todo esté tranquilo.
"Se sabía que él iba a tener un comportamiento así. Buscan seguir con esa postura", le dijo Ricardo Arias a LA GACETA. "El se hace el pícaro. Pero si uno lo analiza bien, comprende perfectamente. Cuando le preguntaron de dónde venía, contestó 'Washington'. El comprende la pregunta, pero sobreactúa y cambia las respuestas", dijo.











