30 Agosto 2009 Seguir en 
VIDAS PARALELAS
En una emotiva carta, la lectora Susana Díaz de Ramos hizo un homenaje-despedida a un lapacho amarillo derribado en aras del "progreso" (22/8). Por mi parte, querría homenajear a un lapachito que no tiene futuro. Está en el techo del viejo edificio del ex Hospital Militar. Desde que lo vi me hizo acordar al árbol protagonista de los bellos versos de Atahualpa Yupanqui en "El Aromo''. Su letra sirve para hablar de sus vidas paralelas. El aromo del poeta nació por su mala estrella en el alto "pelao" de un monte, en el hueco de una piedra; el lapacho tuvo la desgracia de nacer en la ciudad, en lo alto de un techo en el hueco entre dos ladrillos. Allí se encuentra hoy, solo, pero regalándonos sus flores rosadas. Y aunque lo estrujen los ladrillos, como al aromo la piedra, con su poquito de orgullo no le brota ni una queja. La que viene quizás sea su última primavera, pues no debe faltar mucho para que los responsables del predio le hagan sentir el filo de un machete. Pero hoy, como el aromo, pese al martirio que es su vida, hace flores de sus penas. Y recordando una hermosa vidala de Rolando Valladares, dan ganas de decirle que aguante un tiempito, que si aguanta con sus flores, se va a dar el gusto de hacer "agua rosada" con la lluvia primaveral que pronto le mandará el cielo.
José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
S.M. de Tucumán
En una emotiva carta, la lectora Susana Díaz de Ramos hizo un homenaje-despedida a un lapacho amarillo derribado en aras del "progreso" (22/8). Por mi parte, querría homenajear a un lapachito que no tiene futuro. Está en el techo del viejo edificio del ex Hospital Militar. Desde que lo vi me hizo acordar al árbol protagonista de los bellos versos de Atahualpa Yupanqui en "El Aromo''. Su letra sirve para hablar de sus vidas paralelas. El aromo del poeta nació por su mala estrella en el alto "pelao" de un monte, en el hueco de una piedra; el lapacho tuvo la desgracia de nacer en la ciudad, en lo alto de un techo en el hueco entre dos ladrillos. Allí se encuentra hoy, solo, pero regalándonos sus flores rosadas. Y aunque lo estrujen los ladrillos, como al aromo la piedra, con su poquito de orgullo no le brota ni una queja. La que viene quizás sea su última primavera, pues no debe faltar mucho para que los responsables del predio le hagan sentir el filo de un machete. Pero hoy, como el aromo, pese al martirio que es su vida, hace flores de sus penas. Y recordando una hermosa vidala de Rolando Valladares, dan ganas de decirle que aguante un tiempito, que si aguanta con sus flores, se va a dar el gusto de hacer "agua rosada" con la lluvia primaveral que pronto le mandará el cielo.
José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
S.M. de Tucumán







