Historia de una venganza

Por Jorge Figueroa - Redacción LA GACETA.

30 Agosto 2009
Era un jueves por la noche, en una casa de Villa Alem, apenas a una cuadra de avenida Roca. En la invitación se anunciaba el estreno mundial de "La maleante". Un filme que duró apenas 14 minutos en el cual había mucho para ver, y nada de light, en verdad.
En el pequeño patio de la vivienda, sobre una de sus paredes se proyectaba el corto, con funciones anunciadas a las 21, a las 22, a las 23 y a las 24, mientras un chef preparaba empanadas y otros platos, se vendía el vino tinto y la cerveza en lata. Pequeño detalle: si hay imágenes que valen mucho, también cuentan los gestos. Y la directora y la productora distribuían gratuitamente las bolsitas con pochoclos como buenas anfitrionas a los amigos y a los "del palo", que se repartían entre las sillas, el pequeño comedor o se apoyaban en el lavadero.
En "La maleante" hay desamor, venganza, pelea y un crimen en el reconocible billar "Las tres avenidas"; pocos diálogos y mucha acción, con un final lento en el que uno de los personajes se aleja de la cámara a la vera de la ruta y queda tendido en el pasto, desangrado. La pequeña actriz Lucía Mrad se agiganta en el papel central, y, una vez más, Maximiliano Farber es golpeado brutalmente. Completan el elenco Liliana Juárez, Daniel Elías y Darío Gabriel Cruz Hrabric.
Después de los créditos arrancan los aplausos; tibios primero, más calurosos después. El clima de fiesta se percibe, todos ríen y celebran; la buena onda está ahí. Los que esperan la próxima función visitan el taller del artista dueño de casa. Es como un bonus track.

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