30 Agosto 2009 Seguir en 
El programa nacional de Educación Solidaria tiene por objetivo promover la educación en la solidaridad y la participación comunitaria y ciudadana a través de la propuesta pedagógica del aprendizaje-servicio, en todas las escuelas e instituciones de educación superior, sea de gestión estatal o privada. Se busca articular los esfuerzos solidarios de las organizaciones de la sociedad civil en beneficio de la equidad y la calidad educativa con las acciones del Ministerio nacional y con el sistema educativo formal.
La Presidencia de la Nación convoca anualmente a las instituciones que estén desarrollando experiencias educativas solidarias a presentarse, en años alternados, a los premios presidenciales "Escuelas solidarias" y "Prácticas educativas solidarias en educación superior". El certamen lleva recopilados, desde su inicio en el año 2000, 21.536 proyectos de experiencias de este tipo.
En varias oportunidades, establecimientos educativos de Tucumán han obtenido premios y menciones en este certamen. Recientemente, resultó galardonada a Escuela Capitán de los Andes por el trabajo "El dengue, un problema de todos", en el que tomaron parte unos 35 alumnos que cursan el noveno año. Fueron 28 las escuelas de todo el país que llegaron a la final y se presentaron 4.000 proyectos.
Alrededor de 750 alumnos asisten a la Capitán de los Andes y provienen de los barrios Smata, ATEP, 2 de Septiembre y San Martín; muchos de ellos tienen un origen humilde y trabajan con sus padres en la venta de verduras, de botellas de vidrio, plástico y cartón. Los chicos eligieron el dengue como tema porque es una preocupación constante en los hogares de escasos recursos, donde tienen lugar situaciones sociales precarias. Los estudiantes llevaron adelante la tarea de divulgación y prevención. Visitaron casa por casa, acompañando a los agentes sanitarios del CAPS que funciona al lado del establecimiento, y sugiriendo a los vecinos que se deshicieran de los cacharros, que limpiaran los patios y las superficies donde los mosquitos pueden multiplicarse. Según explicó una alumna participante, la experiencia fue positiva para la escuela y para el barrio San Martín, que está rodeado de numerosas villas. En el CAPS, los alumnos recibieron información y capacitación. El tema del dengue fue trabajado en todas las materias, y en Tecnología, diseñaron un video. La mayoría coincidió que aprendieron mucho más trabajando en este proyecto que dentro del aula. Los médicos del CAPS contaron que los jóvenes se ofrecieron como voluntarios -a contraturno y sin la obligación escolar- para trabajar por la tarde en las visitas domiciliarias de prevención junto a nuestros agentes sanitarios, y señalaron que ese compromiso no es común de ver a esa edad. Al trabajo también se sumó personal municipal que fumigó las casas relevadas por los chicos. Una adolescente, de 14 años, concluyó que es muy positivo trabajar y aprender en equipo.
Más allá de los certámenes que bienvenidos sean por el estímulo que significan, nos parece que estas experiencias podrían generalizarse en todas las escuelas y colegios, teniendo en cuenta que los chicos tienen la posibilidad de acceder a realidades cotidianas diversas, y abordar problemáticas que incluso sus mismas familias pueden padecer. El hecho de aprender a trabajar en grupo, les enseña a generar la solidaridad entre ellos mismos y, por ende, con los demás. De ese modo, los estudiantes se comprometen con lo que están haciendo, como sucedió con los de la escuela Capitán de los Andes. También obliga a los docentes a cambiar el enfoque de la enseñanza y a relacionar los conocimientos con lo que acontece en la realidad circundante. De ese modo, creemos que tal vez el aprendizaje sería mucho más dinámico porque se enriquecería con el contacto social.
La Presidencia de la Nación convoca anualmente a las instituciones que estén desarrollando experiencias educativas solidarias a presentarse, en años alternados, a los premios presidenciales "Escuelas solidarias" y "Prácticas educativas solidarias en educación superior". El certamen lleva recopilados, desde su inicio en el año 2000, 21.536 proyectos de experiencias de este tipo.
En varias oportunidades, establecimientos educativos de Tucumán han obtenido premios y menciones en este certamen. Recientemente, resultó galardonada a Escuela Capitán de los Andes por el trabajo "El dengue, un problema de todos", en el que tomaron parte unos 35 alumnos que cursan el noveno año. Fueron 28 las escuelas de todo el país que llegaron a la final y se presentaron 4.000 proyectos.
Alrededor de 750 alumnos asisten a la Capitán de los Andes y provienen de los barrios Smata, ATEP, 2 de Septiembre y San Martín; muchos de ellos tienen un origen humilde y trabajan con sus padres en la venta de verduras, de botellas de vidrio, plástico y cartón. Los chicos eligieron el dengue como tema porque es una preocupación constante en los hogares de escasos recursos, donde tienen lugar situaciones sociales precarias. Los estudiantes llevaron adelante la tarea de divulgación y prevención. Visitaron casa por casa, acompañando a los agentes sanitarios del CAPS que funciona al lado del establecimiento, y sugiriendo a los vecinos que se deshicieran de los cacharros, que limpiaran los patios y las superficies donde los mosquitos pueden multiplicarse. Según explicó una alumna participante, la experiencia fue positiva para la escuela y para el barrio San Martín, que está rodeado de numerosas villas. En el CAPS, los alumnos recibieron información y capacitación. El tema del dengue fue trabajado en todas las materias, y en Tecnología, diseñaron un video. La mayoría coincidió que aprendieron mucho más trabajando en este proyecto que dentro del aula. Los médicos del CAPS contaron que los jóvenes se ofrecieron como voluntarios -a contraturno y sin la obligación escolar- para trabajar por la tarde en las visitas domiciliarias de prevención junto a nuestros agentes sanitarios, y señalaron que ese compromiso no es común de ver a esa edad. Al trabajo también se sumó personal municipal que fumigó las casas relevadas por los chicos. Una adolescente, de 14 años, concluyó que es muy positivo trabajar y aprender en equipo.
Más allá de los certámenes que bienvenidos sean por el estímulo que significan, nos parece que estas experiencias podrían generalizarse en todas las escuelas y colegios, teniendo en cuenta que los chicos tienen la posibilidad de acceder a realidades cotidianas diversas, y abordar problemáticas que incluso sus mismas familias pueden padecer. El hecho de aprender a trabajar en grupo, les enseña a generar la solidaridad entre ellos mismos y, por ende, con los demás. De ese modo, los estudiantes se comprometen con lo que están haciendo, como sucedió con los de la escuela Capitán de los Andes. También obliga a los docentes a cambiar el enfoque de la enseñanza y a relacionar los conocimientos con lo que acontece en la realidad circundante. De ese modo, creemos que tal vez el aprendizaje sería mucho más dinámico porque se enriquecería con el contacto social.







