Nuevo lauro de un atleta tucumano

26 Agosto 2009
Sin duda, el atletismo, ese conjunto de actividades y normas deportivas que comprenden las pruebas de velocidad, saltos y lanzamiento -tal la definición del Diccionario de la Real Academia Española- es la más antigua de las prácticas deportivas. En bajorrelieves egipcios que se remontan al año 3500 a.C., pueden encontrarse rastros, pero las primeras noticias documentadas de competiciones atléticas en la antigüedad se localizan en Grecia e Irlanda.
En forma organizada, comienzan con los Juegos Olímpicos griegos, a partir del 776 antes de Cristo y la principal actividad era el pentatlón, que comprendía lanzamientos de disco y jabalina, carreras a campo traviesa, salto de longitud y lucha libre. Por su parte, los celtas tenían los Lugnas Games que tenían lugar en Tailti, al noroeste de Dublín, y tuvieron su origen en fiestas locales. Según el Antiguo Libro de Leinster, escrito hacia el año 1150 a.C. -se precisa en el sitio http://www.historiadelatletismo.net-, los juegos se celebraron por vez primera el año 829 a.C. El programa de pruebas  incluía salto de altura, salto con pértiga, lanzamiento de piedra y lanzamiento de jabalina. Estos juegos se celebraban anualmente en agosto.
Pese a la falta de infraestructura y de elementos para la práctica a nivel provincial, los tucumanos siguen destacándose en certámenes internacionales. Es el caso de Juan Pablo Juárez, de 47 años, que se encuentra compitiendo en el XVII Juegos Mundiales de Atletas Trasplantados en Gold Coast, Queensland (Australia), en el que participan más de 2.000 deportistas. Ratificando sus innatas condiciones, el simoqueño ganó el domingo, con récord mundial incluido, la prueba de 5.000 metros para caballeros de entre 40 y 49 años. Recorrió esa distancia en un tiempo de 17'04"9/10, con lo que quebró la anterior marca de 17'09". Superó por más de 2'40" al irlandés Anthony Gartland. En esta prueba, el comprovinciano Víctor Hugo Frías, en la categoría caballeros de entre 30 y 39 años, ocupó el cuarto lugar. Aún faltan varios días para que concluya el certamen y el simoqueño está en condiciones de sumar otros galardones a su dilatada y sobresaliente trayectoria. Como se recordará, al simoqueño, considerado como uno de los mejores fondistas de todos los tiempos en la provincia, le diagnosticaron leucemia en marzo de 1998, y a partir de entonces se sometió a un trasplante de médula en setiembre de ese año y el donante fue su hermano; la operación fue un éxito y su recuperación asombrosa. Hasta ese momento había ganado la Maratón de la República Argentina en 1989 y 1996; había sido campeón sudamericano de los 10.000 metros en San Pablo (Brasil) en 1987, entre otros lauros. Luego de la cirugía y su recuperación, Juárez volvió a competir en calidad de trasplantado y obtuvo varias medallas de oro en competencias realizadas en Japón y en Francia.
El deportista simoqueño es, por cierto, un ejemplo de perseverancia, de amor propio y de superación, como lo es también con sus 91 años, don Efraín Wachs, distinguido con varias preseas recientemente en el Mundial de Veteranos en Finlandia.
Sería importante que el Estado diera un impulso fuerte y sostenido a la práctica del atletismo en las escuelas y colegios, y aportara los elementos necesarios (pistas, balas, discos, jabalinas, garrochas, cajones para saltar, etcétera) para esta pudiera desarrollarse. En tiempos de sedentarismo, de tabaquismo, de obesidad, el deporte es fundamental para tener una buena salud y para combatir las adicciones. Actualmente, hay competencias de atletismo, pero el nivel de rendimiento es bajo. justamente por la falta de infraestructura. Sólo se puede practicar en el CEF 18 y en la Facultad de Educación Física de la UNT. Se haría entonces realidad el aforismo "mente sana en cuerpo sano".

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