25 Agosto 2009 Seguir en 
Con mucha frecuencia se suele demonizar a la televisión como culpable de una buena parte de los problemas de la sociedad y, en especial, de los jóvenes. Algo similar ha comenzado a suceder con internet que, así como posee grandes virtudes, también se esconden peligros si no se emplea esta herramienta con conocimiento y responsabilidad.
Como es propio de la edad, muchos adultos se resisten a introducirse en el mundo de la web porque consideran que ya están "viejos" para aprender algo nuevo. Esta actitud, sin embargo, pone una mayor distancia entre las generaciones, especialmente, aquellas nacidas en la era digital que reciben con naturalidad todos los adelantos tecnológicos. Difícilmente estas puedan vivir, por ejemplo sin computadoras, mp3, teléfonos móviles sofisticados, cámaras fotográficas digitales, iPod, etcétera, o sin chatear o mensajear.
En la red, puede encontrarse una infinita variedad de información y de conocimientos que van desde bibliotecas, enciclopedias y diccionarios virtuales hasta miles de sitios con ciencias o disciplinas, lugares de esparcimiento, foros donde la gente de disímiles puntos geográficos puede comunicarse. El crecimiento de la web es una realidad que se percibe diariamente. Hace pocas semanas, una consultora norteamericana reveló que, en la actualidad, hay más portales que personas en el mundo. De acuerdo con la información publicada por nuestro diario, la estimación surgió a partir de una medición que difundió el buscador Google. Los ejecutivos de la firma dijeron que, en 2008, indexaron un billón de páginas. Sobre la base de esta cifra, la medidora de audiencia Nielsen Online afirmó que hay 148 páginas por cada personas en la Tierra; la población mundial es de 6.774 millones. Un directivo de la consultora señaló que el número de internautas se incrementó en un 16 % en todo el mundo, durante 2008. Calculó que son 1.460.000.000 de individuos los que se conectan regularmente a la red, lo que equivale al 23 % de la población mundial. Según cifras de Internet World Stats, la mayor cantidad de cibernautas se halla en China, con 298 millones de usuarios. Le siguen Estados Unidos, con 227 millones; Japón, con 94 millones; India, con 81 millones y Brasil con 67 millones, siendo este último el único que figura de Latinoamérica.
Internet es también una herramienta para delinquir por las distintas maneras que existen de ampararse en el anonimato. Hemos visto cómo los pedófilos se valen de la red -también del chat- para seducir a niños y adolescentes.
Una de las características de internet es que favorece la comunicación. En ese sentido, la autora del libro "El sujeto escondido en la realidad virtual" señala que con la inmediatez se acortan las distancias y todo parece estar al alcance de la mano, pero a la vez la distancia permite el disfraz y la capacidad de adoptar diferentes personalidades y formas de ser. Otro de los aspectos es la capacidad de agredir y de ser agredido sin poner el cuerpo, la falta de control sobre la exposición de la intimidad, que ahora resulta posible sin límites. "El sujeto puede expresarse porque está escondido, amparado por la distancia", dice la experta.
En la medida que los adultos le pierdan el temor a la informática y se animen a curiosear en las múltiples posibilidades que brinda internet, podrán enriquecer quizás los conocimientos de su profesión u oficio, así como establecer un mejor diálogo con los jóvenes, acortando de ese modo la tan mentada brecha generacional. Les permitiría hacer un seguimiento de los más chicos y protegerlos de los peligros que acechan en la red. Ello vale también para algunos docentes que aún no saben, por ejemplo, enviar un correo electrónico. Se suele decir que el ser humano está viejo cuando ya no desea aprender nada y vive del pasado.
Como es propio de la edad, muchos adultos se resisten a introducirse en el mundo de la web porque consideran que ya están "viejos" para aprender algo nuevo. Esta actitud, sin embargo, pone una mayor distancia entre las generaciones, especialmente, aquellas nacidas en la era digital que reciben con naturalidad todos los adelantos tecnológicos. Difícilmente estas puedan vivir, por ejemplo sin computadoras, mp3, teléfonos móviles sofisticados, cámaras fotográficas digitales, iPod, etcétera, o sin chatear o mensajear.
En la red, puede encontrarse una infinita variedad de información y de conocimientos que van desde bibliotecas, enciclopedias y diccionarios virtuales hasta miles de sitios con ciencias o disciplinas, lugares de esparcimiento, foros donde la gente de disímiles puntos geográficos puede comunicarse. El crecimiento de la web es una realidad que se percibe diariamente. Hace pocas semanas, una consultora norteamericana reveló que, en la actualidad, hay más portales que personas en el mundo. De acuerdo con la información publicada por nuestro diario, la estimación surgió a partir de una medición que difundió el buscador Google. Los ejecutivos de la firma dijeron que, en 2008, indexaron un billón de páginas. Sobre la base de esta cifra, la medidora de audiencia Nielsen Online afirmó que hay 148 páginas por cada personas en la Tierra; la población mundial es de 6.774 millones. Un directivo de la consultora señaló que el número de internautas se incrementó en un 16 % en todo el mundo, durante 2008. Calculó que son 1.460.000.000 de individuos los que se conectan regularmente a la red, lo que equivale al 23 % de la población mundial. Según cifras de Internet World Stats, la mayor cantidad de cibernautas se halla en China, con 298 millones de usuarios. Le siguen Estados Unidos, con 227 millones; Japón, con 94 millones; India, con 81 millones y Brasil con 67 millones, siendo este último el único que figura de Latinoamérica.
Internet es también una herramienta para delinquir por las distintas maneras que existen de ampararse en el anonimato. Hemos visto cómo los pedófilos se valen de la red -también del chat- para seducir a niños y adolescentes.
Una de las características de internet es que favorece la comunicación. En ese sentido, la autora del libro "El sujeto escondido en la realidad virtual" señala que con la inmediatez se acortan las distancias y todo parece estar al alcance de la mano, pero a la vez la distancia permite el disfraz y la capacidad de adoptar diferentes personalidades y formas de ser. Otro de los aspectos es la capacidad de agredir y de ser agredido sin poner el cuerpo, la falta de control sobre la exposición de la intimidad, que ahora resulta posible sin límites. "El sujeto puede expresarse porque está escondido, amparado por la distancia", dice la experta.
En la medida que los adultos le pierdan el temor a la informática y se animen a curiosear en las múltiples posibilidades que brinda internet, podrán enriquecer quizás los conocimientos de su profesión u oficio, así como establecer un mejor diálogo con los jóvenes, acortando de ese modo la tan mentada brecha generacional. Les permitiría hacer un seguimiento de los más chicos y protegerlos de los peligros que acechan en la red. Ello vale también para algunos docentes que aún no saben, por ejemplo, enviar un correo electrónico. Se suele decir que el ser humano está viejo cuando ya no desea aprender nada y vive del pasado.







