Planificar con seriedad

Para 2010 se esperan condiciones favorables para el sector azucarero. La clave será no cometer errores. Por Fernando García Soto -Redacción LA GACETA.

24 Agosto 2009

¿Qué puede pasar en 2010 en el sector azucarero? Hacer futurología en este país y con esta actividad en particular puede es muy riesgoso, pero hay algunas señales que brindan indicios de lo que podría pasar. En principio, se estima que el mercado externo seguirá siendo apetecible para exportar azúcar, en el año en que algunos ingenios debutarán como abastecedores de alcohol para el programa nacional de biocombustibles, que se pondrá en marcha el primero de enero del año próximo. Y si el mercado interno del azúcar reacciona como los empresarios creen que lo hará, cuando termine la zafra los precios del producto pueden ubicarse en niveles de rentabilidad. O sea, hay variables que parecen jugar a favor del sector, pero habrá que ver si los factores azucareros están a la altura del desafío.
Los azucareros se preparan para definir esta semana el volumen final de azúcar que exportarán durante la presente temporada, en el año de los precios externos récord y de los valores internos de quebranto. El viernes decidirán que en lugar de vender al exterior 900.000 toneladas de crudos, como se había previsto al principio de la campaña, enviarán algo menos de 800.000 toneladas, como consecuencia de las heladas que golpearon a los cañaverales durante dos gélidas noches-madrugadas de julio. El viernes es posible que también se determinen los nuevos valores que pagarán a los cañeros por la exportación de unas 100.000 toneladas de crudo, con lo que puede mejorar algo el último precio fijado, de U$S 270 por tonelada.
Los precios internacionales del azúcar son tan elevados que en los últimos 28 años no se registraron valores similares. El viernes pasado, el crudo cerró a U$S 481 la tonelada en Nueva York, y las previsiones apuntan a que estos valores podrían seguir creciendo. Hay informes que señalan que la producción de azúcar de la India continuará en baja, y que Brasil deberá destinar parte de su cañaveral a producir etanol para comenzar a venderle a Estados Unidos, nada menos. Entonces, se cree que los precios del azúcar crudo hasta podrían duplicar los actuales. Sin embargo, en las grandes empresas que exportan azúcar prefieren perderse esta sorpresa, y cierran ahora ventas para el año que viene. Y en Tucumán, referentes de la mesa de seguimiento de las exportaciones de azúcar se apuran para armar un esquema exportador que permita centralizar la salida de azúcar, similar al que lleva adelante el ingenio Ledesma. Con esta iniciativa, los azucareros esperan que queden definitivamente al margen los intermediarios y los ingenios que pagan mal a los cañeros. También pretenden castigar a los que habitualmente no cumplen con las iniciativas de exportar aunque sea a pérdidas con el propósito de mantener equilibrado el mercado interno.
La pregunta del millón es qué harán los azucareros en un escenario que a meses vista se presenta alentador, con precios externos que podrían ser tremendamente altos, con un negocio rentable y con un potencial enorme, como es el de los biocombustibles, en un período en que se supone que los precios internos deberían ser satisfactorios. Los más optimistas aseguran que no se desatenderá el mercado interno aún cuando exportar sea más lucrativo, y que no se dejará de producir alcohol porque el azúcar sea más ventajoso. Pero lamentablemente, el sector azucarero ha dado demasiadas muestras de desorden y de falta de espíritu corporativo como para generalizar conjeturas. Si se exporta más de lo que el mercado interno podría soportar, vendrán las retenciones, y si se incumplen con los cupos de producción de alcohol, sobrevendrán multas y descrédito. En 2010 habrá que ser serios. 

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