El costo político que causa la inflación
El papel de Miranda, Pinchetti de Sierra Morales y Salazar en la votación del Senado. La suba del precio del cospel mostró a Cano en doble papel, mientras Amaya esquivó pagar el precio de la promulgación. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
Las agitaciones de la política se focalizan en Buenos Aires. El Gobierno nacional conservará por un año más el manejo de las retenciones, cuyo nivel actual se mantendrá. La soja continuará expandiéndose a costa de otros cultivos y generará cuantiosos ingresos para la Casa Rosada. El kirchnerismo abominó del "yuyito" , pero lo necesita como el sediento anhela el agua en el desierto. Paradojas de la política económica del matrimonio presidencial.
La discusión en el Senado mostró a Julio Miranda votando con el oficialismo en el tramo final de su carrera legislativa. Los otros dos que abandonarán sus bancas en diciembre, Delia Pinchetti de Sierra Morales y Carlos Salazar, ratificaron su rechazo de 2008. El pleito se cerró en el ámbito institucional en forma inobjetable.
El cambio de la composición de los bloques en las dos cámaras del Congreso acaecerá en los primeros días de diciembre, conforme el calendario marcado por la Constitución. En consecuencia, la renovación política causada por la derrota del kirchnerismo en las elecciones del 28 de junio sólo impactará efectivamente a partir de marzo de 2010, cuando se inicie el nuevo año parlamentario. Mientras tanto, la Casa Rosada tendrá controlada la pelota y disciplinará a la inmensa mayoría de los gobernadores.
La votación del Senado dio motivos para otras lecturas. Antes de venir a Tucumán el fin de semana pasado, la reelecta representante santafesina Roxana Latorre le despejó el camino reglamentario a los kirchneristas en el Senado, cuando dio quorum en la comisión de Asuntos Constitucionales y les posibilitó que emitieran el dictamen de mayoría. En rigor, sólo abrevió el trámite de tratamiento, porque el Senado no preparaba ninguna sorpresa. La irritación social de julio de 2008 se esfumó y mutó el clima político.
Latorre le había vaticinado el lunes a LA GACETA que el oficialismo contaba con número suficiente para imponer las facultades delegadas y que iba a votar en contra de ellas. Su jefe político Carlos Reutemann no creyó la tesis del error que alegó Latorre y la echó del bloque provincial que compartían, pero su credibilidad se deshilachó en Santa Fe.
Latorre, que le dio una mano a los Kirchner, asistió invitada especialmente a la fiesta de los 50 años de las mellizas Adela y Malvina Seguí. De esta, se decía en medios peronistas, que trabajaba con mucha discreción por el proyecto presidencial de Reuteman para 2011. Después de todo eso, ¿Malvina seguirá con Reutemann?, se preguntaban las mismas fuentes.
Reutemann salió maltrecho del episodio en el Senado, mientras que el estado deliberativo en que se hallaba el peronismo después del 28 de junio empezó a aletargarse. La crisis sujeta temporariamente las rebeldías públicas, pero los cabildeos siguen a todo ritmo.
Mirando de lejos
A diferencia de otros gobernadores que se subieron a la escena sin rubores de ninguna especie, José Alperovich se replegó en Tucumán. Le escapó a las refriegas mediáticas posteriores al 28 de junio y privilegió la obtención de fondos para evitar complicaciones de orden presupuestario.
De esa manera. no se malquistó con los Kirchner, de cuya generosidad fiscal depende la paz social en Tucumán. Preservar la tranquilidad pública es un objetivo estratégico para Alperovich, quien tomó debida nota de los contratiempos que afrontan otros mandatarios, como el chaqueño Sergio Capitanich.
Sin embargo, existen promesas preelectorales de difícil cumplimiento. Una de ellas es la de la puesta en marcha del tren de pasajeros que iba a unir esta capital y Tafí Viejo, que está varada por la falta de financiamiento, según cuentan.
Se vive una etapa de vacas flacas y en el Gobierno esperan llegar sin traumas hasta fines de año. La receta es pagar los sueldos al día. Es una meta modesta, sin dudas, pero que le permite diferenciarse de sus antecesores Ramón Bautista Ortega, Antonio Domingo Bussi y Julio Miranda.
La suba de precios, no obstante, interfiere en los planes del Gobierno. Baste recordar que en Tucumán la inflación de julio duplicó el "índice Boudu", que fue del 0,6%. La realidad marcha por un sendero y las cifras oficiales por el otro.
El sinceramiento de precios se sucede en cascada y lo sufre el ciudadano común, El político también siente los efectos erosivos del fenómeno y reacciona de diferente manera, El Concejo Deliberante de la capital aumentó a $ 1,70 el valor del cospel , decisión que había postergado para después de las elecciones.
Ramón Santiago Cano presidió la sesión del Concejo por la mañana y por la tarde promulgó la ordenanza, en calidad de intendente interino. Domingo Amaya viajó entretanto a Buenos Aires y evitó que su firma apareciera en el decreto. Estoy en las buenas y en las malas, suele decir Cano. El intendente es movedizo, pero en el Concejo no desacatan las indicaciones del gobernador.
A la suba del transporte de pasajeros, sobrevendrá la de la energía eléctrica. La economía tiene reglas que no pueden desconocerse.
Una explicación
Amaya sabe que el cospel más caro deteriora su imagen en los barrios de esta capital, donde quiere penetrar con solidez.
En rigor. el intendente repite una práctica que está instalada en la cima del poder nacional. Maximiliano Montenegro explicó en un análisis publicado en "Crítica de la Argentina" que el matrimonio presidencial "siempre fue consciente del dibujo de las estadísticas".
Refiere que en enero de 2007 la operación comenzó como una manera de sembrar de buenas noticias la campaña electoral de Cristina y de moderar las expectativas inflacionarias. "Luego esa estrategia fallida se convirtió en una trampa imposible de desarmar, por su costo político", concluye Montenegro, que se basó en datos de dos ex ministros kirchneristas.
La protesta de la comunidad de la salud no pasó inadvertida. Quienes han estado cerca de los protagonistas de la movida gremial comentan que además del reclamo de mejores salarios, existe un marcado malestar con los directores de hospitales y supervisores de área del Siprosa. Es un capítulo que no está clausurado porque Alperovich se rehúsa a pagar costos por incrementos de sueldos que desestabilicen las cuentas fiscales.
Le teme a la escalada de maniobras sindicales en derezadas a lograr alzas salariales. La inflación causa tensiones políticas, una constante que se repite en el país .
La oposición antialperovichista encontró que la movilización de los médicos autoconvocados y de otros sectores de la salud, le abrió un atajo para intentar el desgaste del Gobierno. Referentes del campo y de la política engrosaron las filas de los contestatarios. La solidaridad estudiantil y docente de la Facultad de Medicina de la UNT adicionó otro socio a la octava marcha. En los colegios profesionales existe también descontento con la Casa de Gobierno.
Hubo en ese aspecto una reacción similar a la que se suscitó en otras épocas con las marchas en defensa del patrimonio provincial. No obstante, las luchas gremiales no se estiran hasta el infinito. La propia naturaleza del servicio que presta el sistema de salud le pone límites al despliegue de la reivindicación gremial. Alperovich, probablemente, aguarda que el desgaste termine por desanimar a los sectores movilizados.







